P. Edronkin

Liderar un grupo requiere más que el simple voluntarismo.




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'...Un Príncipe sabio nunca debe permanecer inactivo en tiempos de paz, sino que debe hacer uso industrioso de ellos, de modo que cuando la fortuna cambie esté preparado para resistir sus golpes y prevalecer en la adversidad...'


- El Príncipe, Maquiavelo
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Desde 1986 soy Director general del Gea y después de entrenar a decenas de exploradores, cometer errores y también aciertos, creo que puedo decir algunas cosas acerca de lo que significa liderar y guiar gente.

La posición de dirigente en cualquier organización es un trabajo para el que nadie puede prepararse realmente. Si bien es posible y deseable tener algún tipo de aprendizaje académico, liderar es tanto una cuestión de conocimientos como así también de experiencia, metodología y simple talento.

No creo que sea tan importante de dónde se empieza, sino más bien que se desarrolle en la mente del líder una conciencia sobre sus responsabilidades, entre las cuales - aunque parezca risible a algunos escépticos- debemos contar prioritariamante a las siguientes:

1)- Poner los objetivos de la organización por delante de los personales

2)- Respetar las reglas de la organización y entender que no existen para provecho personal

3)- Saber marcar límites y negociar

4)- Entender la naturaleza de la gente.

5)- Preguntarse constantemente qué es lo que puede mejorarse

6)- Dar el ejemplo

7)- Ser capaz de desarrollar un pensamiento lógico

8)- Cultivarse en lo intelectual

El Gea es una organización de exploradores. Hemos sido efectivos en lo que hacemos, pero también hemos cometido nuestra dosis de errores y de todas las cosas, lo que más nos cuesta es obtener gente apta para hacer lo que hacemos, y que además de ellos prueben ser buenas personas.

Parecerá extraño que unos montañistas enfaticen las cualidades humanas, morales o éticas en algo que en realidad parecería tener poco que ver con tales aspectos.

Sin embargo, la experiencia me ha enseñado que la diferencia entre una buena persona y otra mala no es en sí el daño que se pueda producir alguna vez, o la bondad que se pueda aplicar esporádicamente, sino lo que se hace después con ello.

Tanto las buenas como las malas personas pueden hacer el bien o el mal en diversos momentos de su vida. La diferencia entre el bien y el mal está en que actuando bien, se reparan los daños, se pide perdón y se mejora para el futuro. Las malas personas no hacen nada de esto.

Por consiguiente, las buenas personas son autocríticas y valientes, siempre, pues son capaces de ver sus errores, reconocerlos, y modificar su actitud. Las malas personas, no, y la valentía es la virtud cardinal de cualquier persona, pues sin ella, no se puede esperar que los supuestos principios y virtudes que uno sostiene sean mantenidos frente a las vicisitudes.

Los líderes deben ser valientes no solamente para estar en condiciones de reconocer sus errores y perfeccionarse, sino porque deben dar el ejemplo y porque en algún momento deberán luchar por los valores de la organización que representan (Ver The Skowronek Bankers).

Un líder que al irse deja las cosas como las encontró, o simplemente mejora un aspecto de su organización pero empeora otros, no es un buen líder. Es un administrador que en el mejor de los casos simplemente le hace perder tiempo a los demás.

Un buen líder siempre debe dejar las cosas mejor; siempre debe perfeccionar algo, y siempre debe quedar con un balance positivo en su haber. Los malos líderes hacen la vista gorda a lo que hicieron mal y solamente repiten y resaltan lo que pudieron haber hecho bien. No hacen un balance, sino que solamente resaltan lo que les conviene resaltar.

Por consiguiente, si un líder debe ser capaz de mejorar, debe ser una buena persona, y un individuo valiente. Una buena persona para saber cómo y cuando se equivoca, y de ese modo equivocarse cada vez menos, y valiente, para ser capaz de reconocer sus errores frente a los demás.

La sinceridad en un líder es una de las cosas más difíciles de aplicar pero más apreciadas por los subordinados. En la gran mayoría de los casos, los dirigentes de cualquier tipo de organizaciones tratan de tapar o esconder sus equivocaciones por supuestos motivos políticos, para no perder popularidad, etc. y poco a poco crean en los demás la sensación de que liderar implica mentir y actuar incluso corruptamente.

Santificar a un líder es lo peor que puede hacerse, santificar patriotas, dirigentes, jugadores de fútbol, etc. es pretender crear superhéroes perfectos a partir de algo que es imperfecto, es decir, la naturaleza humana, y por ello, tales acciones siempre estarán destinadas al fracaso.

Todos estos actos de santificación forzada no son más que demostraciones de cobardía, pues implican no admitir la falibilidad de los seres humanos.

Sería mucho mejor escribir historietas y generar superhéroes fantásticos, que pretender fabricarlos a partir de seres humanos.

En cambio, si las acciones de liderazgo se asumen con franqueza, el efecto de largo plazo será muy diferente del que estamos prejuiciosamente acostumbrados a esperar, pues si bien es cierto que a corto plazo el reconocer un error puede hacer a un líder un poco más vulnerable, con la reiteración de tales actos de sinceridad, y las correspondientes medidas para mejorar, el público, los seguidores o los subordinados, verán que tienen enfrente de ellos a un ser humano que no tiene una varita mágica, pero que hace esfuerzos por ser mejor todos los días.

Pretender que todo sea perfecto, o que exista una receta como la "República" de Platón es una utopía. No hay recetas únicas para todas las organizaciones, pero mas allá de la diversidad existente y necesaria entre las diversas organizaciones, el éxito de las mismas proviene en gran medida de la nobleza de espíritu de quienes las administran.

No hay manera de que una organización sobreviva a largo plazo o progrese si sus líderes no son buenas personas, porque como dijo Maquiavelo, "un príncipe que obtiene su poder por villanía tendrá que ocupar todo su tiempo en proteger su posición".

Aquel líder que comprenda esto, será capaz de hacer mejor su trabajo y obtendrá mucho más reconocimiento de los demás del que podría esperar de otro modo.




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