P. Edronkin

Entender la naturaleza de la gente.




Los más populares

Equipo para la Aventura

Supervivencia

Cosmic Cat - Un juego cósmico y gratuito

Ruleta Americana Gratis

Ruleta Europea Gratis

Jacks or Better Power Poker

Blackjack Gratis

Energía verde

Juegos gratis

Información deportiva y apuestas

Aumente sus ingresos para vivir libremente

Toda organización depende en definitiva de la gente que la conforma. No existen organizaciones creadas por el hombre que puedan prescindir del ser humano, y si bien hoy en día es posible automatizar, robotizar y reemplazar personas por máquinas, tal sustitución no resulta posible ni en términos morales o éticos, ni en términos prácticos.

Hoy en día, gracias a los modernos sistemas de navegación existentes, es prácticamente posible hacer que un avión de pasajeros vuele de forma automática. Sin embargo, nadie se sentiría totalmente seguro quitando a los pilotos de la cabina.

Los seres humanos somos imperfectos en muchos aspectos, y nuestro rendimiento dentro de una organización siempre estará enfermedades, accidentes y otras, se unen para determinar nuestra conducta.

De esta conducta depende nuestro trabajo, y de ello, el éxito de nuestra organización. Es por lo tanto importante entender la naturaleza de la gente para saber con qué contar.

Un líder organizacional no puede prescindir de tales apreciaciones. No es correcto asumir que todos los subordinados son iguales, o que pueden trabajar como máquinas. Los subordinados son seres humanos con sus necesidades, problemas, defectos y virtudes.

Dentro de las fuerzas militares de elite, se parte de la base que el oficial a cargo debe conocer muy bien a los soldados y suboficiales que tiene bajo su mando. De hecho, y pese a lo que comúnmente se cree, las relaciones de amistad y compañerismo entre los integrantes de tales unidades de combate son mucho más fuertes y profundas que entre los colegas de una oficina.

En realidad, las oficinas y el ambiente empresario constituyen un ambiente en el que florece el comportamiento perverso, pues su bien hay suficientes cosas en juego como para hacer entrar en acción a las tentaciones, la ambición, etc. estas no son lo suficientemente importantes como para que sea necesario considerar algún tipo de límites.

En cambio, en los cuerpos u organizaciones en los que el riesgo bien puede implicar la muerte, como en los mencionados organismos militares, de seguridad, rescate, etc. el tipo de comportamiento observable en las corporaciones comerciales resulta inadmisible.

Para ponerlo de otro modo, los seres humanos tendemos a ser más viles con las cosas más pequeñas, mientras que en los grandes desafíos tendemos a ser más leales.

El patriotismo, el heroísmo, el amor, etc. son cualidades que si bien pueden entreverse todos los días, únicamente florecen bajo circunstancias muy difíciles, mientras que lo que podríamos denominar malas cualidades pueden aparecer con mayor frecuencia en situaciones no extremas pero que impliquen un esquema de tentación y castigo.

Por ejemplo, no pagar un viaje en transporte público es algo que muchas personas en algún momento piensan. Resulta algo difícil convertirse un héroe durante un viaje normal y sin novedades a través de la ciudad, pero sí podemos convertirnos en villanos.

Por otra parte, los pequeños actos de villanía en situaciones de supervivencia, por ejemplo, son mucho menos probables: robar la comida repartida entre cinco supervivientes que se encuentran en una balsa resulta mucho más difícil que hacerlo en casa, con esas mismas cinco personas.

EL hecho es que bajo situaciones extremas, el castigo potencial que podemos percibir, e incluso la percepción del perjuicio que podemos causar si, por ejemplo, robamos la única comida de nuestros compañeros, es mucho mayor.

Por esta razón, las actitudes verdaderamente nobles tienden a aparecer en momentos difíciles, y si se desea probar el verdadero carácter de una persona, hay que colocarlo en tales circunstancias pues los actos de todos los días difícilmente podrán generar las mismas conductas.

Por otra parte, no todos somos iguales en cuanto a nuestros valores, y ello, tanto como nuestra capacidad académica o profesional, experiencia y personalidad, determinarán cómo nos comportaremos.

Los profesionales en general deben ser bien apreciados por las sociedades que los albergan no solamente por su productividad, sino porque la propia existencia de una profesión genera en ellos una obligación o tendencia a hacer bien su trabajo. Un médico siempre tenderá a salvar vidas, aunque un caso particular no se trate de un paciente suyo, o esté de vacaciones.

Un abogado tenderá a tener presente la ley. Un analista de sistemas tenderá a ser eficiente y pensar lógicamente, etc.

Es decir, los profesionales y la gente con conocimientos no solamente es más productiva dentro de una organización o sociedad, sino que también es más consciente de la importancia de las reglas de juego. Esto no los hace más obedientes, sino más racionales.

No es casualidad que muchos países importan mano de obra calificada por inmigración, tomando ventaja de las condiciones muy insatisfactorias para el crecimiento personal y profesional que existen en otros países, generalmente mal administrados o con sistemas socio políticos mediocres. Tal es el caso de Latinoamérica.




El Buscador para los amantes de la vida al Aire Libre © - Andinia.com ©