P. Edronkin

Preguntarse constantemente qué es lo que puede mejorarse.




Equipo para la Aventura

Supervivencia

Montañismo y Escalada

Deportes Extremos y Tradicionales

Viajes y turismo

Fotografía y Video

Amistades

Motivación

Liderazgo

Salud Natural

Cursos

Ecología y Jardinería

Subastas

Vehículos

¿Buscando Empleo?

Energía verde

Las organizaciones son entidades dinámicas. El estado de una empresa, corporación o nación no es el mismo día tras día. Las cosas pueden mejorar o empeorar, las condiciones cambian, y también las respuestas que la gente le da a los nuevos problemas o desafíos.

Por consiguiente, no se puede decir que una organización puede estar siempre bien administrada con la aplicación de los mismos métodos de forma invariable.

Por otra parte, un buen líder siempre deberá entender que actuar de manera conformista es de por sí un acto de ineficiencia. Si las cosas están medianamente bien, hay que lograr que estén muy bien.

Actuar de manera conformista genera un mal hábito en cualquier líder y también en los subordinados, pues enseña a no hacer nada excepto en caso de necesidad, lo que a la larga coloca a toda la organización a merced de las circunstancias.

En tal caso, una organización solamente será capaz de responder al medio ambiente, pero no de cambiarlo, y de esa manera nunca tendrá posibilidades reales de crecer o mejorar.

Cuando las cosas salen mal, hay que preguntarse por qué. Cuando salen bien, hay que preguntarse también por qué.

La revisión de lo que uno hace como líder o administrador es algo que debe hacerse con periodicidad. No debe dejarse de lado nunca el espíritu autocrítico porque de la misma manera que uno aprende matemáticas a través del estudio y los exámenes, el liderazgo es algo que puede perfeccionarse solamente si existe una exigencia para hacerlo, ya sea interna o externa.

Cada vez que se trata de engañar a los integrantes de la organización, cada vez que se trata de minimizar un error propio o ajeno, cada vez que se pretende ver solamente el lado favorable de las situaciones que se presentan, se atenta contra la necesidad de perfeccionarse.

Lo que hacen muchos líderes, particularmente los expuestos a políticas de popularidad como determinantes de su gestión, es forzar ciclos de involución en sus organizaciones respectivas.

Todos los días hay que preguntarse qué es lo que puede mejorarse. Todos los días hay que terminar la jornada sabiendo que se ha perfeccionado algo, que se ha logrado agilizar alguna tarea, que se ha disminuido algún costo realmente innecesario, o que se ha creado alguna fuente nueva de conocimientos, de experiencia o productividad.

La actitud de un líder debe ser siempre inspiracional para los demás, pero también para uno mismo.




El Buscador para los amantes de la vida al Aire Libre © - Andinia.com ©