P. Edronkin

Enrique Oliva, alias Francois Lepot, está equivocado respecto del Rey de la Araucanía (VI).




Los más populares

Equipo para la Aventura

Supervivencia

Cosmic Cat - Un juego cósmico y gratuito

Ruleta Americana Gratis

Ruleta Europea Gratis

Jacks or Better Power Poker

Blackjack Gratis

Energía verde

Juegos gratis

Información deportiva y apuestas

Aumente sus ingresos para vivir libremente

En cuanto a qué y cómo haya gobernado este Rey, o cuanto haya hecho, esto es un juicio de valor político. Hubo y habrá gobernantes que duraron muy poco en sus cargos, en todo el mundo, y de hecho, la Argentina reconocía jubilaciones de privilegio con remuneraciones especiales a funcionarios que ocupaban cargos por solamente un día.

El propio Juan Pablo I rigió los destinos de la fe católica y del Estado Vaticano tan sólo por algunas semanas.

Por otra parte, en la práctica y en los hechos, el estándar de vida de los habitantes de Argentina o Chile tampoco demuestra una actividad de gobierno que sea particularmente más competente que la de este Rey, para decir la verdad, con la salvedad de que Antoine I podría haberse excusado por haber detentado el poder por muy poco tiempo.

Es decir, no me parece que argentinos o chilenos tengamos mucha autoridad moral para hablar acerca de lo que es un buen o un mal gobierno, de cómo debe constituirse y es obvio que si Lepot realza este hecho, no puede pretender que Antoine i hubiera logrado muchas cosas pues sino ¿qué debería decir entonces de los gobiernos de su país que poco han logrado en casi dos siglos?

En cuanto a la venta de títulos, avales del tesoro y demás argucias legales o financieras que el Rey hubiera realizado para obtener los fondos necesarios para sus campañas, más allá del juicio de valor que hagamos, los países como la Argentina lo hacen con regularidad ¿O qué es acaso la deuda externa?

La emisión de bonos, moneda y otros avales es parte de las atribuciones de cualquier estado.

Un ciudadano cualquiera tiene, en este sentido, tanto derecho a adquirir un título financiero emitido por el Rey de la Araucanía y Patagonia, como un bono del tesoro argentino.

Este tipo de inversiones y recaudaciones son bastante comunes hoy en día, en todo el mundo, y mientras no se engañe a los donantes respecto del fin que se le asignará a los fondos, ello no tiene nada de ilegal. Al fin y la cabo, se trata de una operación comercial más, y pretender desacreditarla por el fin que se le asignará a dichos fondos es como pretender desacreditar la venta de libros simplemente porque no nos gustan.

Si algo no nos agrada, no lo compramos.

Esto también debe extenderse al comercio de títulos nobiliarios que, como relata Lepot, incluso la monarquía inglesa efectúa con regularidad por lo que debe ser considerado como práctica habitual y normal, aunque parezca extraña.

Pero, el meollo de la cuestión no son estos tecnicismos, sino qué es lo que hizo o dejó de hacer este Rey como para ser reconocido como tal o no: que Antoine I estuvo en la zona es un hecho del que nadie parece dudar. Que intentó conservar su gobierno regresando cuatro veces, es también indudable.

Esto es mucho más de lo que se puede decir de muchos de nuestros propios gobernantes, para decir la verdad, y pretender juzgar su actividad como supuesto jefe de estado sobre la base de las firmas o los nombres bien o mal pronunciados de los indios o los parajes, es sencillamente falaz.

¿O cuantos argentinos o chilenos saben si es correcto escribir "Coya" o "Kolla", o si los "Coyas" o "Kollas" eran "Incas" o no lo eran? Y esto, dicho con todo el respeto que se merece esta gente, aclarando que este comentario es solo un ejemplo.

Además, existe lo que se llama "adaptación" de las palabras al idioma local y es lógico que un francés tendrá una tendencia, incluso subconsciente, a modificar las palabras extranjera a su fonética y costumbres idiomáticas varias. Nosotros decimos "Nueva York" en vez de "New York" y "Londres", en vez de "London".

Que Antoine I fue o no un rey en el sentido clásico de la palabra es lo que está en cuestión. Todo lo demás, como creo haber probado, son detalles que podrán ser más o menos condenables si se desea, pero que son equivalentes a lo que sucede en cualquier Estado de "verdad".




El Buscador para los amantes de la vida al Aire Libre © - Andinia.com ©