P. Edronkin

Consejos de paintball: algunos efectos especiales para sus batallas (VII).



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En el caso de nuestras granadas autopropulsadas, la carga impulsora inicial la constituyen los propios cartuchos de munición liviana de los fusiles Nanotyrannus. Tratamos de emplear estos cartuchos como boosters incluso en el caso de proyectiles que no emplean como vectores de lanzamiento a estos fusiles.

En estos casos, los cartuchos de calibre 10 mm de los Nanotyrannus se emplean como parte del tren de fuego, que no es más que una serie de cargas, usualmente dos o tres, que van multiplicando su poder ignitor para encender una carga principal.

Un cartucho de 10 mm. cuenta con un fulgurito a modo de cápsula fulminante, el cual una vez activado por medio de un pulso eléctrico enviado desde un secuenciador, enciende la carga de pólvora que dispara los proyectiles.

En caso de emplearse un cartucho de este tipo como ignitor de una carga mayor, la pólvora del propio cartucho, al generar gases que se expanden, desarrolla una cierta energía que alcanza para encender una carga primaria mayor.

En el caso de las granadas autopropulsadas, la expansión de estos gases permite alcanza la tobera del cohete colocado en la boca del cañón del arma y la impulsa hacia delante, al tiempo que esos mismos gases encienden una mecha que al cabo de una fracción de tiempo, enciende el motor principal del proyectil.




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