Don Pablo Edronkin

La falacia de los recursos naturales (II).



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Algunos países pequeños, como Suiza, las Bahamas, Samoa, etc. obtienen ponderables ingresos de actividades financieras que se desarrollan en su territorio, y otros, como Japón, han sabido desarrollar grandes industrias a partir de un territorio pedregoso y sin recursos de ninguna clase.

Es decir, la existencia o no de recursos naturales, en la práctica, no demuestra ser ni un impedimento ni un aliciente para el desarrollo de las sociedades y los estados.

Un país como Israel no es agrícola, sino netamente industrial y tecnológico, y desde la segunda mitad del siglo XX, las industrias se están transformando en menos dependientes en las grandes plantas fabriles, maquinarias y enormes cantidades de personal.

Las industrias modernas en campos como el software o los servicios no requieren de espacio, por decirlo de alguna manera, por lo que este tipo de empresas, fundamentales en los estados modernos, no requiere de territorio en un sentido material.

Israel siempre ha tratado de mantener una ventaja estratégica sobre sus vecinos y adversarios. Su fuerza, el poder de su estado, ejército, economía, etc. por sobre el de sus enemigos se basa en la ventaja tecnológica.

El estado de Israel demuestra constantemente una política que trata de acrecentar estas ventajas e indudablemente, ello no se consigue conspirando durante casi un siglo para obtener unas frías y lejanas tierras como las de la xPatagonia.

Los estados modernos basan su poderío en el conocimiento y no en los recursos naturales. De ahí que países como Japón, sin ningún recurso y un pésimo terreno, sean tan prósperos, y que Sudáfrica, Rusia, Brasil o la Argentina dejen mucho que desear.

La creencia en la validez y exclusividad de los recursos naturales y la manufactura de commodities constituyen claras expresiones de pensamiento tercermundista y retrógrado.

Las sociedades que a inicios del siglo XXI piensan que serán los recursos naturalez la fuente de su riqueza se destinarán a sí mismas a ser perdedoras porque dependerán en todo lo demás de otros países.

Aquellas capaces de desarrollar sus propias tecnologías obtienen también herramientas de negociación que los commodities no pueden otorgar.

Quien afirma que un país debe aprovechar únicamente sus ventajas comparativas naturales en desmedro de todo lo demás es sencillamente un inútil y un ignorante.

Un paraje patagónico.
Hasta ahora no se han dado precisiones acerca del paradero de
los supuestos conspiradores del Plan Andinia. Todo resulta muy vago
como para ser creíble. Es necesario que se provean datos concretos.



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