P. Edronkin

La falacia de ecualización de las propuestas y los resultados (V).



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Lo que sucede en realidad cuando se dejan muchas promesas incumplidas es que los líderes se han acostumbrado a vivir empleando falacias para mejorar o mantener su imagen a un nivel aceptable como para que los subordinados, sometidos a diversas y muchas veces crecientes privaciones, se dejen gobernar.

El empleo de la falacia de ecualización de propuestas y resultados es una de las más utilizadas en tal contexto: precisamente, un demagogo es una persona que promete mucho y o no cumple inmediatamente, o lo hace comprometiendo seriamente otros aspectos de la gestión gubernamental, de modo que a largo plazo su grupo tendrá que pagar por ello.

Un ejemplo muy claro de esto lo constituyen países como la Argentina o Brasil, que se han endeudado enormemente a fin de que sus líderes pudieran cumplir con promesas de todo tipo. El hecho es que tarde o temprano, esas sociedades llegan a la insolvencia y de hecho, ello ha sucedido en varias ocasiones.

El caso del líder venezolano, Hugo Chávez, es otro ejemplo de típica demagogia en la cual se pretende cumplir a expensas de otros sectores de la sociedad: sus reformas agrarias no son de por sí una mala idea, pero lo que este señor hace en realidad es quitar a unos para dar a otros, en vez de crear bienes y dinero nuevo, y todo en un país rico en petróleo, por lo que afirmar que en realidad su sociedad no posee otros medios o alternativas para lograr lo que desea es una mentira.

Lo grave de tal situación es que el Sr. Chavez no está estimulando el progreso de su país, no está creando nada cuando podría hacerlo, y simplemente está poniendo en tela de juicio al derecho de propiedad, que podría estar mal manejado hasta ahora, a través de latifunidos, improductividad, etc. pero que ciertamente no estaría mejor destruyendo lo poco que está hecho, sea bueno, malo o regular.

Quitar a unos para dar a otros no crea riquezas, y sin nuevas riquezas no hay prosperidad. Por lo tanto los planes al estilo de Robin Hood siempre están destinados a fracasar.




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