Don Pablo Edronkin

No ceder poder (VII).



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A nivel de las naciones podemos tomar dos casos como ejemplos que señalan los límites - incluso - de las relaciones muy especiales entre los países.

Dos casos muy claros de relaciones particularmente estrechas entre países diferentes los constituyen las duplas EE.UU - Gran Bretaña y Argentina - España.

En el primero de los casos, durante el siglo XX se desarrolló una relación muy particular que lleva a actuar a ambas naciones de manera consensuada en una gran cantidad de asuntos.

Sin embargo, no debe olvidarse que después de la independencia norteamericana - y por varias décadas - las relaciones entre ambos países no eran muy buenas que digamos, lo cual prueba que no se trata de una amistad eterna e incondicional.

Tanto los norteamericanos como los británicos obtienen beneficios de su relación particular. Estos últimos, por ejemplo, obtienen de los Estados Unidos algo que de otro modo no tendrían más, que es lo que más se aproxima al poder hegemónico.

Sin el apoyo de los Estados Unidos, Gran Bretaña sería importante, sin duda alguna, pero incapaz de resolver favorablemente para sí muchos de los problemas que se le han presentado desde la segunda guerra mundial, cuando el Imperio Británico finalmente se licuó.

Estados Unidos obtiene de los británicos un grado de apoyo político y moral nada despreciable, y además mantiene un pie en una Europa crecientemente reticente a dejar que los norteamericanos interfieran con sus asuntos.




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