P. Edronkin

Los fines del neo-comunismo (XVII).



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Lo que sostengo es que de China hay mucho que extraer y aprender. Sería bastante necio pretender copiarles todo, pero para complementar este comentario, creo que también debo mencionar el caso de Noruega y su 'Estado Benefactor'.

Yo conozco Noruega bastante bien. Sé que los noruegos tienen sus defectos, pero los números hablan por sí solos: Noruega, sin integrarse a esta globalización desenfrenada, siempre ha tenido un excelente ingreso per cápita, excelentes servicios sociales, y un estilo de vida más que aceptable.

Creo que este es el segundo ejemplo que muestra que un estado socialista - sin ser autoritario - es capaz de proveer a sus habitantes de un elevado bienestar sin necesidad de recurrir a las grandilocuencias de la globalización. Pero lo imprescindible es no caer en el populismo y la demagogia, en el creer que construir una sociedad más justa implica sacarle las cosas a unos para repartirlas entre otros. La "redistribución de la riqueza", como se le llama a esa práctica, no es más que una aberración del derecho de propiedad y una interpretación de la riqueza de las naciones propia de gente ignorante, de pensamineto medieval, pues hoy en día se sabe que la riqueza de una nación no es una cosa fija e inmutable sino que puede variar. La redistribución de la riqueza es solamente un robo santificado.

Las naciones y las personas, las empresas y las organizaciones pueden generar riqueza en base al desarrollo de la cultura, de la ciencia y la tecnología, de los mercados y de la economía; por ejemplo: que en un país aparezca un Borges o un Picasso ya genera riqueza cultural y también económica. Un Bill Gates, la actividad agroindustrial, el desarrollo de patentes, etc. generan valor y riqueza también. Quitarle a esas personas para redistribuir el fruto de su esfuerzo no genera otra cosa que desazón en ellos y la vagancia en los demás.

El resultado de redistribuir de forma constante es que quienes producen riqueza poco a poco desaparecerán ya sea por cansancio, falta de estímulo o emigración, mientras que los que queden van a tener menos torta para repartir, pero van a creerse cada vez más con derecho a recibir algo sin hacer nada.

Los países socialistas exitosos no redistribuyen incansablemente; en Escandinavia existen impuestos elevados, pero no asfixiantes, y tampoco nadie le regala nada a quiene sbuscan la vagancia como forma de vida. La redistribución de la riqueza es parasitismo.

El neocomunismo debería tomar como modelo a los países escandinavos en vez de orientarse hacia el populismo; no puede ser demagógico porque allí raddica la semilla de su propia destrucción. También hay antecedentes históricos de los cuales aprender. Por ejemplo, la sociedad judía en general tiene un alto sentido de la comunidad. Siempre se dice que los judíos son gente que prospera en cualquier lado y algo de cierto hay en ello: casi el 25% de los premios noble han sido entregados a personas de origen judío, siendo que representan menos del 1% de la población mundial. La razón de esto es que como sociedad, sus conductas son de muy largo plazo y por lo tanto les permiten construir sobre los éxitos alcanzados en generaciones anteriores (ver The Skowronek Bankers).

El bienestar noruego es anterior al fenómeno de la globalización y se ha obtenido sin colonias, sin 'bloques comerciales', sin 'intereses globales' y sin ninguna de las cosas que ahora, de acuerdo a los cánones de la globalización, son 'indispensables' para el progreso de un país.




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