Don Pablo Edronkin

Sentido Común Aeronáutico: ¿Para qué pagar más por volar?



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¿Tiene sentido pagar más por lo mismo? Claro que no, y en materia de aprendizaje del alto de volar, este concepto cobra especial importancia porque los cursos que conducen a las diversas licencias y habilitaciones de vuelo son especialmente costosos.

Planteado de otra manera ¿para qué pagar por una licencia de piloto privado más de seis mil euros cuando la misma se puede obtener por dos mil? Las 'ventajas del desarrollo' muchas veces no son tales, y en materia de costos por hora de vuelo y hasta la posibilidad de aprender o no ciertas cosas, el 'progreso' muchas veces deja mucho que desear.

En Europa hay que pagar alrededor de seis mil para obtener lo que en otros países como la Argentina cuesta la tercera parte y de ninguna manera es de inferior calidad. La razón principal de esta diferencia no reside ni en el estándar de vida ni en la calidad de la enseñanza o las aeronaves, sino en el sencillo hecho de que a veces, las cosas se encarecen sin necesariamente mejorar.

Un ejemplo de ello - fuera del mundo de la aeronáutica - lo constituye la diferencian entre el sistema operativo MS Windows, que cuesta como doscientos euros, y el Linux, que cuesta entre cero y unos treinta, y cualquier experto en ordenadores le dirá que además es mucho mejor que el primero en la mayoría de los aspectos.

Los aviones utilizados en la Argentina son exactamente los mismos que en Europa o Estados Unidos en muchos casos y al nivel necesario para la obtención de la licencia de piloto privado, comercial, etc.; el costo de mantenimiento de los mismos es similar, pues está calculado casi exclusivamente en dólares norteamericanos. Por otra parte, siendo las licencias de piloto privado de reconocimiento internacional, por lo que necesariamente la calidad de la enseñanza debe ser equivalente.

Esto quiere decir que en definitiva, ni la seguridad ni la calidad son menores, aunqe sí el costo, y cuando empezamos a ver por qué, vemos que en general, los aviones argentinos están más racionalizados: a escala del aprendizaje básico para convertirse en piloto privado, por ejemplo, no hay necesidad de que el avión porte instrumentos tales como para volar IFR (por instrumentos), o que cuente con un magnífico sistema GPS.

Sencillamente, esos equipos - por más interesantes que aparezcan en el tablero - no los va a utilizar nunca durante el curso de piloto privado.

Tampoco es necesario contar con un avión que tenga un motor de 230HP o sea de un modelo de alta performance; por el contrario, es mejor contar con un avión de buena calidad pero más fácil de controlar, como un PA-11 o un C-152, que además son más económicos y cuentan con motores menos potentes.

Es en esto donde se encuentra la diferencia esencial en los costos: el afán de consumo existente en Europa se extiende a la aeronáutica, y las escuelas de vuelo generalmente pretenden mostrar hermosas aeronaves que impresionan por su tecnología, pero que sencillamente no serán utilizadas a pleno por ningún alumno del curso de piloto privado.

En general, las escuelas de vuelo y aeroclubes argentinos están equipados con aviones de bajo costo y similares condiciones de seguridad que sus pares europeos; la diferencia entre unos y otros es que en este sentido y por causas principalmente económicas, la aviación argentina tiende a estar más racionalizada.

La conclusión de todo esto es que si le interesa seriamente obtener esta licencia, debería considerar hacer el curso en la Argentina. Por el mismo dinero usted podrá volar tres veces más horas, y eso sí que tiene sentido.

Un Piper PA-11 perteneciente al Aeroclub Malvinas Argentinas
Un Piper PA-11 del ACMA aterrizando.




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