P. Edronkin

O se es patriota, o se es hipócrita



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Ya desde hace varios años - concretamente, 1999 - que he planteado el debate sobre la (in)existencia del Plan Andinia, en el que a los creyentes en dicha conspiración les invito a que intenten probar de manera fehaciente la veracidad de las acusasiones que sostienene que el sionismo internacional se estaría intentando apoderar de la Patagonia.

Algunos prefieren ignorar la existencia de este debate porque la falta de pruebas constatables independientemente hace cuestionar seriamente la existencia de dicha conspiración, que en muchos aspectos es una creencia o pilar fundamental de los ideólogos de extrema derecha en el cono sur, en Sudamérica.

Otros me han pretendido atacar de diversas maneras por ir en contra de estas creencias francamente fascistas; en algunos casos incluso, supuestos integrantes de servicios de inteligencia me han intentado intimidar, y algunos grupos y personajes neonazis me han intentado hostigar; a estos elementos les he respondido de manera adecuada en cada caso, apleando a la justicia que puede aplicar severas penas frente a delitos de tal naturaleza, pero creo que la existencia y el desarrollo de tales acciones, tras tantos años de debate, prueba una sola cosa:

Que al no poder probar la existencia del Plan Andinia, algunos de sus creyentes intentan evitar por todos los medios que la debilidad de sus argumentos quede expuesta porque perderían una importante base de reclutamiento de neófitos para su causa.

Por ello creo que es importante no detenerse y colaborar a la educación del público en general. Invito a quien desee informarse acerca del tema a participar en el debate, pero a lo que me quiero referir en este caso es a uno de los requisitos que he establecido para poder tomar parte del mismo, como es la necesidad de que los supuestos patriotas que dicen querer defender la soberanía nacional y la integridad teritorial de la Patagonia prueben previamente que efectivamente son patriotas.

Es muy fácil llenarse la boca de palabras altisonantes de todo tipo, pero lo que cuentan son los hechos: si se habla de patriotismo, o se es patriota o se es hipócrita.

Un patriota no es quien simplemente dice que se es patriota, sino quien ha hecho o hace algo concreto para el progreso de su país, ya sea defendiéndole en diversas causas (pueden ver este documento para constatar que yo lo he hecho durante una de las peores crísis de la Argentina, mientras todos callaban), contribuyendo a su progreso científico (lean esto para acreditar mis credenciales en tal sentido), contribuyendo a la defensa nacional (pasen por aquí), conociendo el territorio y difundiendo su cultura (vean todo el sitio Andinia.com), y de otras formas positivas, que agreguen a la calidad de vida, al poder y a la seguridad de la población.

Un hipócrita es quien habla de patria y no hace nada; desde luego, no a todo el mundo le interesa participar activamente de tantas cosas, no a todos les alcanza el tiempo o la capacidad para crear y tomar la iniciativa, pero para ellos, al menos existe una solución, y es donar dinero a instituciones benéficas que contribuyan con el progreso de su país.

Donar dinero no es difícil; solamente hay que sacar un poco del bolsillo, pero resulta soprendente qué tan rápido se agotan la religiosidad, la bondad, el patriotismo y otras virtudes cuando se sugiere hacer un aporte.

Si usted ha ingresado a esta página porque le interesa el Plan Andinia, porque cree en su existencia y probablemente ahora piense que yo soy un judío, como algunos me han acusado (primero, no lo soy, y en segundo lugar ¿no suena racista afirmar tal cosa como si fuera un pecado?), deje por un momento las supuestas expresiones de Hertzl y ese tipo de cosas y concéntrese en usted mismo, porque así como la caridad bien entendida empieza por casa, también debe comenzar el patriotismo, y conteste ¿cuando y de qué manera ha ayudado usted por última vez sin intención de lucrar con ello a su país?

A todos nos pasa que hablamos y hablamos, y después nos damos cuenta de que quedamos pedaleando en el aire. Equivocarse es humano, por supuesto, pero cuando a uno le señalan un error quedan dos caminos: corregir el error, o seguir actuando equivocadamente y a sabiendas, lo cual es la maldad por definición.

O se es patriota, o se es hipócrita... y encima una mala persona. Así son las cosas y ahora es el momento de corregir el error, si lo hay, pero para participar del debate sobre la (in)existencia del Plan Andinia, hay que demostrar que se está en condiciones de debatir, pero primero que nada, hay que demostrar la condición de patriota íntegro, y de buena persona, e insisto también con lo que menciono en el debate en cuestión: las acusaciones hay que probarlas, y no simplemente vertirlas.

De otro modo, este debate, en vez de servir para esclarecer las cosas, se convertiría en una tribuna para frustrados que ventilan sus resentimientos.

A través de este enlace, estimado lector, podrá encontrar diversas organizaciones sin fines de lucro y no gubernamentales a las cuales hacer algún aporte y demostrar su patriotismo. Es mucho más sencillo y menos doloroso que morir en una guerra, y además produce beneficios, y no heridas de bala.




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