Doto al Vesre (II).



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 La gente se terminó de dispersar, llevándose, una a una, las coronas de flores, al ver que ya se retiraban el féretro hacia la caravana de carrozas fúnebres que llegaban al cementerio, las cuales partieron, lenta y ordenadamente: primero la última, último la primera, la que llevaba el muerto. La fila india de automóviles se detuvo frente a la funeraria, la gente amiga y los parientes del difunto ya esperaban nuevamente allí, para velarlo durante 24 Hs. ininterrumpidas.

A medida que el tiempo pasaba, siempre hacia atrás.

24 Hs. transcurrieron, la gente abandonaba el recinto. Las carrozas aguardaban nuevamente. Transportaron el cadáver hacia la morgue. Al llegar salieron de ella a recibirlo un par de tipos de mal aspecto vestidos con trajes blancos manchados de sangre, los que lo trasladaron, de ahí en más, para depositarlo en una de sus congelantes y espantosas heladeras. El frío empezó a escapar de sus huesos, de los huesos del muerto, progresivamente.
A medida que el tiempo pasaba, siempre hacia atrás.

El médico encargado de la autopsia, luego de examinar el cadáver, dejó que su ayudante lo llevara hacia la ambulancia que estaba esperándolo estacionada en la entrada de servicio del hospital, la cual lo transportó hasta la Escuela de Comandos Especiales, más precisamente al campo de entrenamiento de la sección destinada al Escuadrón Antibombas, donde fue depositado en el suelo, justo en el lugar en que se hallaban delineados sus contornos, junto a muchos otros. La policía no tardó en retirarse del lugar.

A medida que el tiempo pasaba, siempre hacia atrás.

- ¿Y...? ¿lo corto o no lo corto?
- Ya te dije, para mí es el cable amarillo, vos hacé lo que quieras, total es sólo una de las tantas bombas de tiempo falsa que utilizamos para entrenarnos.
La bomba regulada por flujo temporal esperaba el desenlace, como toda materia inerte, inmutable, sin intervenir en la discusión.
- ¡Má sí!, yo corto el rojo. Si desapruebo mala suerte. - apretó la pequeña tenaza de electricista y cortó, ¡Clíc!

A medida que el tiempo pasaba, siempre hacia... ¿?

La Patagonia.
La respuesta a todo está en un paisaje...
...pero hay que saber mirar.

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