El Argumento Teológico (II).

METAFISICA - Trabajo Final.


Prof. Tit.: E. Rabossi.
1997 - Carrera de Filosofía - UBA



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LA INTENCIONALIDAD ORIGINAL Y LA SELECCION NATURAL

Dennett describe la diferencia, por muchos planteada, entre la intencionalidad original (o intrínseca) y la derivada. La primera pertenecería a los seres humanos, mientras que la segunda a cualquier artefacto producido por los humanos, es decir, que la intencionalidad del mismo sería derivada de la de sus diseñadores, no sería original.

Creo necesario aclarar que para Dennett, intencionalidad sería el contenido de nuestros estados mentales (creencias y deseos) que siempre están dirigidos hacia un objeto exterior .
Dennett imagina y describe, entonces, un artefacto al cual sus diseñadores lo dotaron de las características necesarias para cumplir el objetivo de proteger y mantener, en condiciones óptimas, la vida de un ser humano, a través de máquinas construidas para tal fin, durante un letargo “invernal”, que duraría un determinado tiempo.
Entre estas características “físicas”, o de hardware, necesarias que permitirían al robot cumplir con su objetivo se encontrarían la de la posesión de aparatos sensoriales, para reconocer las materias primas necesarias para su funcionamiento y, en definitiva, para preservar el correcto letargo y la vida de su dueño (su objetivo). También se incluirían aparatos motores para su desplazamiento hacia las fuentes de materias primas, o en función de su seguridad.
El robot requería también, entre las características “mentales”, o de software necesarias, un sistema de autocontrol, pues deberá tomar decisiones acordes con los objetivos para los que fue creado, pero frente a situaciones que sus creadores no pudieron predecir con exactitud; deberá decidir correctamente, acorde con su objetivo. 
Además, si se prevé, por ejemplo, que el robot en cuestión podría no ser el único de su tipo, sería útil que estuviera dotado con un sistema de comunicación, lo que facilitaría su cooperación con otros robots en beneficio de su objetivo. 
Finalmente poseeríamos un robot, da a entender Dennett que, en definitiva, se preocuparía por su propia supervivencia (pues esta se identificaría con la de su dueño que es transportado en su interior, o en una máquina que depende del robot, el o la cual sería algo así como el órgano más indispensable para él mismo).
Un robot así concebido, dice Dennett, no se diferenciaría de un ser humano, ni de todas las demás especies biológicas, pues éste también es una “máquina de supervivencia”, en el sentido de que su objetivo, nuestro objetivo, nuestra intencionalidad derivada, es el prolongar el futuro de nuestros genes.

Prescindiendo de un artífice inteligente

Para Dennett esto mostraría que el realizador de este diseño ya no es un artífice inteligente, sino el proceso de evolución por selección natural, o la Madre Naturaleza como la llama comúnmente, que operaría, según la teoría evolucionista, sin ninguna propósito o visión de lo que está haciendo, se podría decir que actúa “mecánicamente”.
Por supuesto Dennett afirma que, al margen del carácter no teleológico del proceso de evolución por selección natural, se pueden dar razones de su accionar, se puede encontrar la articulación adecuada para todos los hechos que cierre perfectamente (en la teoría Darwinista, por ejemplo, como en una de sus más acabadas y completas expresiones).
Al margen de su juego conceptual de “acorralar” a la intencionalidad original hasta obligar a que se refugie en la selección natural, Dennett parece estar diciendo que no existe algo así como una intencionalidad original, sino que toda intencionalidad es derivada.

La Patagonia.




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