Leibniz y Clarke (VII).


Resumen de Teóricos
HISTORIA DE LA FILOSOFIA MODERNA. 
Prof Tit: Leiser Madanes 
1997 - Carrera de Filosofía - UBA



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Si nos preguntamos que son las sustancias, veremos que, puesto que son aquello que no necesita de otra cosa para existir, es imposible (si queremos mantener la coherencia) que haya en las mismas accidentes, modos, propiedades que dependan de otra sustancia, pues iría en contra de la definición misma (la sustancia debe ser autárquica, debe bastarse por sí misma). Los accidentes existen en la sustancia, la sustancia no existe en otra cosa, sino que es en sí misma una vez creada y sostenida por Dios en el ser. Pero entonces es imposible cualquier comunicación entre las sustancias, pues significaría una influencia mutua tal que una sustancia A modificase algunos accidentes de una sustancia B.

Entonces, cada sustancia queda encerrada en sí misma: las mónadas no tienen ventanas.

Por otra parte los contenidos representativos de una mónada son sólo eso, no son más que explicaciones de su propia esencia. Al mismo tiempo y armónicamente con eso, acontece en la realidad aquello que ustedes extraen de su propio fondo esencial.
Leibniz intelectualiza los fenómenos, sólo se conoce intelectualmente, la sensibilidad no es más que un efecto de nuestra incapacidad de un análisis intelectual exhaustivo.
Si lográramos un análisis intelectual exhaustivo de aquellas cosas de las que tenemos conocimiento sensible hallaríamos que podrían reducirse a elementos de aquel análisis intelectual exhaustivo.

Clarke argumenta en otra línea. Una demostración diferente de la realidad absoluta del espacio que ya no es sólo lógica o metafísica, sino física. 
Si nosotros tuviéramos un par de boleadoras unidas por un eje fijo, y si las hiciésemos girar, y si no habría nada más en el universo que este aparato, lo podríamos hacer girar muchísimo, y la posición relativa de las partes permanecería siempre idéntica. No sabrían que el aparato está en movimiento o no. Por la teoría relacional del espacio, no habría posibilidad alguna de demostrar este movimiento circular. Porque todo movimiento, todo cambio, necesitaría algo más que un punto de referencia. Pero entonces, dice Newton, se propone demostrar lo siguiente: en el espacio absoluto, independientemente de las partes de las boleadoras, introduce un resorte, entonces, a medida que más lo gire, mas se va a extender por la fuerza centrífuga una de la otra, se van a alejar. Hay movimiento, aunque no haya mutación en la posición relativa de las partes. Pero para llegar a esto tiene que haber un espacio que sea algo más que la no variada posición relativa de las partes. Porque la posición relativa de las partes no varió, y desde ese punto de vista no hubo ningún movimiento. El espacio existe, entonces, con independencia de la relación entre las partes de lo existente, existe el espacio absoluto, no relativo. La meta de esta demostración es que hay un espacio que es más que una mera relación entre los objetos, las mónadas o lo existente.





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