El Gea

Sobre la complejidad de educar en valores (VI).

Por Juan Ramón Tirado Rozúa, José Luis Ramírez, Aldo Mazzucchelli, Gustavo Lubatti, Cora y L.


Los más populares

Equipo para la Aventura

Supervivencia

Deportes Extremos y Tradicionales

Viajes y turismo

Fotografía y Video

Cursos

Ecología y Jardinería

Subastas

Vehículos

¿Buscando Empleo?

Energía verde

Gustavo Lubatti escribió:

Me parece valioso hablar de valores, ergo, metamos la cuchara...

Estoy de acuerdo con José Luis en que "la verdad es buena".
Respecto a que "La experiencia humana es que a veces decimos 'que no'
precisamente a lo que es", creo que se podría añadir que podemos decir
que no a lo que es en una manera, porque pensamos que debe ser de otra
manera. ¿Y por qué debe ser distinto? Porque así sería mejor, sería
un mejor ser. Y lo que sea un mejor ser, tiene que ver con las
posibilidades de sus antecedentes. Serían sus mejores posibilidades
(teóricas y prácticas), en cuanto ser, de determinada manera. En ese
sentido, será más valioso, aquello que tenga que ver más con las
mejores posibilidades reales (en el espacio y el tiempo) de lo
fáctico.

Ciertamente, "La cuestión es saber por qué queremos y elegimos b y no
otra cosa [...] si el ser humano se siente obligado a elegir o no (la
responsabilidad)". La esencial constitución social del individuo, el
hecho de experimentar la vida y el ser como algo bueno (al menos en
algunas oportunidades), y de ver procesos de cambio y mejoramiento (lo
que da esperanza), y que mis decisiones pueden iniciar acontecimientos
(o romper con la serie causal de acontecimientos "naturales", como
diría Kant, más allá de todas las observaciones que habría que hacer a
su antropología), me parece que son algunos de los elementos que nos
hacen sentir el deber de responder a los demás y a nosotros mismos por
nuestras acciones.

En nuestra época, los cambios tecnológicos y sociales son tan rápidos,
se producen tantos "acontecimientos" importantes en el mundo cada día,
lo exótico antes estudiado por los antropólogos se acerca ya no
nimbado de fascinación sino como cercano peligro o folclore de
consumo, la historia parece que se acelera y se detiene al mismo
tiempo, etc.  Todo esto y mucho más hace que el modo tradicional
('tradere', tan fecundo en Gadamer) de transimitir, aprender,
modificar y crear valores sea hoy casi imposible, sin haber inventado
todavía maneras nuevas. Quizás realmente estamos en un período de
crisis de un sistema del mundo, y aún no se ven claras cuáles son las
posibilidades reales que tenemos. No hay duda de que "la utopía ha
perdido su inocencia", como dice P. Sloterdijk, citado por Pablo (de
paso, en culis mundi, donde vivo, jamás había oído de este filósofo),
ya no aceptamos una lógica binaria, simplista, de los valores. Como
siempre, el problema está en cómo descubrirlos participando en la
acción concreta (y como tal, 'impura', siguiendo la línea de
Sloterdijk), cómo no caer en un pragmatismo banal, como programar
nuevas y buenas utopías, utopías factibles.





El Buscador para los amantes de la vida al Aire Libre © - Andinia.com ©