El Gea

Sobre la complejidad de educar en valores (XXXIII).

Por Juan Ramón Tirado Rozúa, José Luis Ramírez, Aldo Mazzucchelli, Gustavo Lubatti, Cora y L.


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La solución de Aristóteles, por cierto, es más ambiciosa aún que la de Platón para con todos y cada uno de los hombres. Aristóteles confía en que el "libre juego del mercado" mejorará, a la larga, a la gente. Que hay que limitar el ejercicio de la verdad. Que lo dialógico es clave para la generación de acuerdos... Hay una vena pragmatista en Aristóteles... Pero para ser Aristotélico, como para ser platónico, hay que salirse del rebaño... He ahí un problema de la mayor parte de lo que entendemos como "educación": que difícilmente es una educación suficientemente equilibrada como para que quienes la sufren puedan entrar y salir del rebaño de modo correcto.

Yo no creo que todo consista en salir del rebaño. También hay que volver a él, pues nuestra naturaleza y nuestra bondad requieren que estemos con los demás, también. El asunto es cómo construir un equilibrio entre nuestro ser parte de la sociedad y nuestro oponernos a ella. Esa es una clase de sabiduría que se construye con el tiempo, y para la cual la educación formal da solo una parte, tal vez no la más importante. O sea que creo que la educación para valorar que propone Cora, que es un ideal muy general y que es difícil no compartir, debe enfrentarse con el problema de la libertad de los que se educan, y en ese sentido creo que un mensaje de Néstor tenía mucho de acierto al plantear la cuestión con crudeza. Pues no se puede educar para valorar si uno no expone lo que uno siente bueno como mejor que lo que uno siente malo. Y hay una sutil diferencia entre eso e imponer lo propio al otro. Básicamente la educación se trata de una pelea, en donde si uno es profesor, debe pelear, respetando al otro, para que adopte los valores que uno considera buenos. RESPETANDO AL OTRO quiere decir que la libertad del otro es más importante que lo que uno considera bueno. Pero en realidad, eso es así porque uno considera la libertad de elección como un bien supremo (o sea que no hay contradicción). Si un profesor o educador no considera la libertad como el bien supremo, entonces no es liberal: tratará de imponer su sistema de valores por encima de la libertad del que aprende. He ahí el conflicto, me parece.





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