Oscar Fernández

Teoría sociosemiótica de la tecnología biológica (XIII).

Por Oscar Fernández - osfernandezve@yahoo.es.
Universidad Pedagógica Experimental Libertador.
Centro de investigaciones contemporáneas (CINCO)
Línea de Investigación: viejas y nuevas racionalidades científicas. Coordinación de investigación y postgrado


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 Siendo el campo de aplicación de la biotecnología tan vasto, se pierde en ocasiones la perspectiva de su posible orientación. La biotecnología vista como cualquier otra técnica, tiene un fin meramente utilitario, es decir, satisfacer las necesidades de consumo en masa, por tal razón no puede desvincularse su intencionalidad del enfoque ideológico de control dominante, ejercido en este caso por sectores de poder económico, que por lo general están conectados con sectores políticos.

 Los orígenes de la biotecnología se pierden en el pasado prehistórico de la humanidad, cuando el hombre domesticó los primeros animales y dio inicio a la agricultura: mediante cruzadas selecciones artificiales, alteró la condición natural de las plantas y animales. La elaboración de bebidas y alimentos como la cerveza, el vino, el vinagre, el pan con levadura, el queso, etc. Fueron los conocimientos biotecnológicos empíricos iniciales. Desde un punto de vista meramente científico la biotecnología basa su desarrollo en las aportaciones hechas por Charles Darwin y Gregor Mendel en los campos de la selección natural y la herencia respectivamente, propuestas en la segunda mitad del siglo pasado. Louis Pasteur contribuyó en forma destacada en sus descubrimientos en medicina y microbiología industrial. Antes de ellos en 1830 T. Schwann y M. Sheleiden habían encontrado que todo ser está constituido por células y, en su interior se encuentran los cromosomas que contienen a su vez el material hereditario, como fue expuesto por Roux. Se descubrió que los cromosomas estaban compuestos principalmente de proteínas y ácidos nucléicos, dando paso a la incorporación de la bioquímia y la biología molecular como instrumentos en la búsqueda del misterio de la vida. Oswald Aveg y otros investigadores sugirieron que el ADN (ácido desoxirribonucléico) podía ser la molécula portadora de la información genética y que esta determina la estructura y función de un organismo. 

 Los investigadores James Watson y Francis Crick quienes trabajan en el laboratorio de biología molecular de la Universidad de Cambridge, Inglaterra, mediante métodos de cristalografía con difracción de rayos x, descubrieron la estructura del ADN: una molécula formada por dos cadenas individuales de nucleótidos que giran en una doble hélice. Este diseño molecular del ADN da una explicación de la conservación de la información genética y como se transmite a las generaciones futuras.

 El inicio de la manipulación enzimática del material genético de los seres vivos y la aparición de la ingeniería genética molecular, ha permitido a partir de los años 70, el análisis detallado, bioquímico y molecular de los cromosomas, lo que ha dado lugar a una verdadera revolución biotecnológica que nos permite la manipulación de los seres vivos mediante la ingeniería genética, diseñar estrategias racionales para el tratamiento y prevención de enfermedades, obtención de células especializadas en la fabricación de productos de interés comercial y médico, mejoramiento de especies silvícolas y agrícolas, recuperación y conservación del ecosistema.





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