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Pero lo peor es que ni siquiera es necesario un millonario como Ben Laden para que se pueda golpear de forma terrorista a un Estado o una ideología. Israel sabe, por ejemplo, que lo único que se necesita es una persona dispuesta a morir por sus ideas o su fanatismo. Lamentablemente el terrorismo no va a poder ser erradicado si no se erradica su causa: un sistema opresor. Está claro que Ben Laden es un fanático religioso además de político, por lo que se pudiera pensar que está fuera de los causados por el sistema. Pero también está claro que el sistema capitalista engloba incluso a las religiones occidentales y que Ben Laden fue entrenado por la CIA.

Sabemos que es fácil hablar de cambiar el mundo, pero es imposible hacerlo. Me parece que una actitud sincera, políticamente no hipócrita (para variar), es empezar por hacer bien las cosas uno mismo. Nosotros en el Gea eso intentamos, y creo que hasta ahora nos sale bastante bien. Sin pecar de falsa modestia, creo que nuestro ejemplo debe ser tenido en cuenta, desde el momento en que un pequeño grupo puede, de apoco, lograr una independencia económica y hasta política gracias únicamente a sus propios medios, ideas y desarrollos.

Si se multiplicaran los grupos que intentaran hacer las cosas bien por su propia cuenta, en vez de criticar únicamente, las cosas evidentemente cambiarían, tarde o temprano. Pero claro, esto lamentablemente no es posible desligarlo de una cuota importante de responsabilidad, esfuerzo, inteligencia, entrenamiento y condiciones externas idóneas. La mayoría de la gente, para que negarlo, no quiere más que vivir tranquila, y eso significa que otros hagan lo necesario para que ella viva tranquila, pero pagando un elevado costo: la perdida de la libertad, de la independencia.

Un trabajador es en cierta medida un esclavo pero, como dije antes, cuando a este se le roba su dinero es un esclavo EN TODA REGLA. Y gran parte de la culpa la tiene el propio esclavo, por permitir que se le robe. No se puede esperar que los demás se encarguen de nuestros asuntos a cambio de nada. Si se deja todo en sus manos, evidentemente nos van a estafar.

Hay que imponer lo necesario para no dejarse imponer. No hay que dejarse esa, creo, es la clave de todo.

Como dije un refrán popular: “El que no c.... se deja”





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