Seguridad para nadadores, bañistas y buzos (XXXIX).



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Esto es así porque en caso de tener que transportar a una persona herida que no pudiera desplazarse por sus propios medios, se podrá hacerlo con cierta comodidad si son al menos dos los que puedan llevar al herido a cuestas. Si no es necesario, no es posible o es peligroso mover a la víctima debido a su estado de salud, son necesarias también al menos dos personas más: mientras que una iría en busca de ayuda, la otra se quedaría cuidando a la persona accidentada.


Llevar a una persona a cuestas por lugares salvajes no es algo fácil,
ni siquiera para dos personas.

Por defecto, nunca hay que beber agua de estos ríos inexplorados, salvo se sepa de antemano de fuentes seguras que tal agua es potable y además bebible. Digo esto porque existen ciertas aguas naturales de las que se podría decir que son “demasiado buenas”. Es decir son muy puras y presentan una gran cantidad de minerales disueltos que, aunque en condiciones “naturales” serían buenos para la salud, a muchas personas le causan trastornos intestinales (que generalmente degeneran en una diarrea) debido a que no están acostumbrados a tomar agua de esta clase.

Este tipo de agua suele ser generalmente de deshielo (aguas de glaciar), por lo que su baja temperatura también suele ayudar a que ciertas personas sensibles acusen síntomas de algún tipo de molestia estomacal. Aunque podría hacerse una especie de “prueba de comestibilidad” (curso de supervivencia) pero aplicada al agua, por defecto no hay que arriesgase si quiera a ello, hay que considerarla directamente como no apta para el consumo.


Glaciares como este proveen agua demasiado cristalina para
ciertos estómagos delicados.




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