Seguridad para nadadores, bañistas y buzos (XLIII).



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En muchos países, tales como Argentina, es obligatorio que exista una Revisación Médica quincenal para poder ingresar a una pileta. Esta incluye el comprobar la existencia de hogos o micosis entre los dedos de los pies y las manos, las ingles y los sobacos, así como también la existencia de caries y o pediculosis (piojos en el cabello).

En otros países la Revisación Médica ni siquiera existe. Y no me refiero únicamente a países “subdesarrollados”, en los que las condiciones económicas pueden obligar a que las cosas sean inevitablemente así, sino a lo que ocurre en ciudades como Madrid, es decir en países del “primer mundo” tales como España.

Quizás en alguno de estos casos la menor humedad haga que sea mucho menos frecuente la aparición de enfermedades de transmisión cutánea como los hongos (pie de atleta), etc. Mi opinión, sin embargo, es que la prevención es ineludible y por eso tales revisaciones médicas periódicas deberían ser obligatorias en todos los países del mundo para evitar la transmisión de enfermedades, debido a que precisamente en un entorno acuático la humedad (como caldo de cultivo) es la norma, independientemente del clima local.

Existan o no reglas comunes y obligatorias de prevención y control sanitario de quienes acceden a piscinas o piletas públicas, cada uno de nosotros debe “autoevaluarse” y aplicarse ciertas normas preventivas personales para evitar la transmisión o el contagio de alguna enfermedad.





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