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Sobre Dios (¿o sobre lo humano?) (XXXIV)



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E igualmente, si sé que sólo B puede ser A, y que A existe, entonces también sé que B existe. En efecto: "sólo B puede ser A" quiere decir: "B es A" y "No B no es A", por tanto, "si algo es A, es B". Y entonces, si A existe, B existe.

Pero la "tertia via" no procede a afirmar el Perfectísimo sin antes haber entendido asegurar la existencia del Necesario como condición de posibilidad de los seres contingentes dados en la experiencia. A diferencia del argumento ontológico, que parte del puro concepto de un "Ser Perfectísimo" y nada más. Sobre esa base, la "tertia via" razona así:

El Ser Necesario es Incausado. Pero el Incausado es Subsistente, y el Subsistente, Perfectísimo. Luego, el Ser Necesario es Perfectísimo. Pero el Ser Necesario existe (primera parte de la prueba). Luego, el Ser Perfectísimo existe.

El Ser Necesario es Incausado, porque todo lo causado es contingente. Lo causado es contingente, porque existe en virtud de otro, luego, no existe "de suyo", luego, de suyo tanto puede existir como no existir.

El Incausado es Subsistente, es decir, es el Ser Puro, sin mezcla de potencialidad ni limitación alguna. En efecto, si es Incausado, existe por sí mismo, tiene en sí mismo, en su naturaleza, su razón de ser, pero eso quiere decir que su naturaleza y el Ser son la misma cosa, ya que si fuesen distintos, no sería contradictorio que el ser le faltara a su naturaleza, y entonces, podría no ser, sería contingente, y por tanto, causado.

Que el Subsistente sea Perfectísimo, es evidente, pues es el Ser Puro, sin mezcla de potencialidad ni limitación alguna.





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