Conozca el Gea.

Sobre lo humano (¿o sobre Dios?) (XIX)



Los más populares

Equipo para la Aventura

Supervivencia

Deportes Extremos y Tradicionales

Viajes y turismo

Fotografía y Video

Cursos

Ecología y Jardinería

Subastas

Vehículos

¿Buscando Empleo?

Energía verde

Néstor Martínez escribió:

Estimados Aldo y Federico:

Federico:

A y B, son variables, en cuyo lugar se pueden poner cualesquiera términos, "Dios" y "nada" no son variables, son términos que tienen un significado propio, más allá de que ese significado dé lugar a discusiones, todos sabemos al menos acerca de qué estamos discutiendo cuando discutimos acerca de ellos, lo que no sucedería si discutiésemos (imposible) acerca de A y B.

En ninguna discusión se pueden dar todas las premisas de una argumentación. Cuando no vemos la verdad o la fundamentación de una de las premisas, lo que tenemos que hacer es negar esa premisa, y al otro le corresponde demostrarla. No tiene sentido decir en esos casos que el otro no da razón de sus afirmaciones, como si hubiese cometido una falta lógica, porque eso equivale a pedir que cada vez que se hable se diga todo, lo que es imposible.

Decir que no conocemos todo el Universo es decir que en otro sentido lo conocemos: sabemos que existimos en un Universo, en una totalidad de lo real, sabemos que algo conocemos de ella y algo no, sabemos que lo que conocemos es mucho menor que lo que no conocemos. Esa es la diferencia cualitativa, esencial, con el animal, que no sabe ninguna de estas cosas: simplemente responde a los estímulos de su entorno inmediato.

Sabemos, por ejemplo, que nuestro punto de vista sobre el Universo es accidental, que materialmente hablando el planeta en que vivimos es un punto cualquiera en la inmensidad del espacio, eso sobrepasa esencialmente la conciencia animal que no es capaz de distinguir entre su entorno y la totalidad de las cosas, como nosotros. El animal no tiene ni siquiera el concepto de "entorno" que tenemos nosotros, pues ese concepto supone esa distinción. Todo el "universo" del animal es su entorno inmediato, que no llega más allá de lo que llegan sus sentidos y su facultad de recordar e imaginar lo percibido y nada más. El ser humano ha logrado inventar la forma de que sus sentidos le proporcionen mucha más información de la que podrían proporcionarle por la sola naturaleza: leyendo una señal en una pantalla averigua la composición química de galaxias lejanas. Pero eso es porque además de sentidos tiene inteligencia. El animal tiene un entorno, el hombre tiene un mundo.





El Buscador para los amantes de la vida al Aire Libre © - Andinia.com ©