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Sobre lo humano (¿o sobre Dios?) (LVII)



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La otra opción es que es que otro delfín haya explicado a este lo que hay que hacer en estos casos, porque él ya lo ha comprendido.
Por lo tanto, el delfín “piensa” y, además, se comunica.

Entonces decide ayudarlo. 
Sí, “Decide”, una acción “libre”, de acuerdo a una “voluntad libre”.
Sí, un libre albedrío tan válido como el humano.

Las acciones en concreto son las que determinan la moralidad, no las acciones en abstracto.
Las abstracciones nos llevan a definir principios morales de los que luego se dice que no se “estuvo totalmente a la altura, pero estos fueron siempre los principios”.

Eso nos muestra que los animales sólo poseen diferencias de grado con el ser humano, o con los seres racionales, ya que conocen y además actúan moralmente.
Esto se fundamenta aún más si nos basamos en tu principio, que no comparto, de que “actuar éticamente es actuar según razón”.

Pero por supuesto, si admitieras que no existen razones para creer en la existencia de una esencia, toda esta discusión no haría falta, porque lo único que existen son las diferencia a secas.

Federico.





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