Conozca el Gea.

Sobre lo humano (¿o sobre Dios?) (LXXXVIII)



Los más populares

Equipo para la Aventura

Supervivencia

Deportes Extremos y Tradicionales

Viajes y turismo

Fotografía y Video

Cursos

Ecología y Jardinería

Subastas

Vehículos

¿Buscando Empleo?

Energía verde

Si no existe la esencia de los caballos, esto no va a cambiar el hecho de que yo percibo algo a lo que acepto englobar bajo un concepto de clase llamado "caballo".

No es cuestión de aceptar, dejando de lado el tema de las palabras que son convencionales. No puedo "aceptar" englobar al caballo bajo el concepto del gato, a no ser que "acepte" también estar equivocado. Porque un caballo no es un gato, ¿no? Y recordemos que no estamos hablando de las palabras, que son convencionales...

Si se quisiera, podría determinarse no englobar más a lo que ahora llamamos "caballos" por determinadas cosas en común, y denominarlos bajo otro concepto que englobe otras cosas en común que ellos comparte con lo que ahora denominamos "CD-Roms".
Podríamos crear un concepto llamado "Caballos-Rom" que englobe lo queramos encontrar en común entre lo que actualmente llamamos un CD y un caballo.

Por ejemplo, yo quiero encontrar en común entre esos dos entes la rosidad elefantiásica. Es decir, que ambos sean elefantes rozados. Quiero, pero no puedo. ¿Porqué? El juicio "todo caballo y todo CD tienen en común el ser elefantes rozados" será falso por los siglos. ¿A qué se debe? 

Sin embargo, puedo perfectamente, sin necesidad de "determinación" alguna, englobar al caballo y al CD bajo los conceptos de "cosa", "cuerpo", "volumen", "extensos", "sólidos", "opacos", etc. ¿Porqué? Simplemente porque así es en la realidad, aunque determinásemos lo contrario. Si determino, en efecto, que "los caballos no tienen volumen", ahí me quedo con mi determinación, solo y abandonado de la realidad.





El Buscador para los amantes de la vida al Aire Libre © - Andinia.com ©