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Suicidio, superioridad y felicidad animal (IV)



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Néstor Martínez escribió:

Estimado Federico:

En cuanto a la "felicidad", a lo que me refiero es que lo que nosotros entendemos, más o menos confusamente, por "felicidad", es algo que escapa totalmente a una existencia irracional como es la de los animales. Quiero decir, que lo que nosotros, más o menos confusamente, entendemos por "felicidad", no es lo mismo que la satisfacción de haber comido, o bebido, o de haber descansado, etc. Más aún: incluso esas mismas satisfacciones, en el ser humano, tienen un componente espiritual, racional, que no se da en el animal.

Comprendo que se puede llegar a querer mucho a un animal, pero también me parece que precisamente eso muestra que el solo sentimiento puede ser engañoso cuando no va equilibrado por la razón. Hoy día existen cementerios y hospitales para perros y gatos en un mundo en que a cada minuto o algo
así muere un ser humano de hambre. Es cierto que los seres humanos, como se puede ver por ejemplo en esta misma lista, somos más difíciles de tratar
que los animales, pero eso es precisamente un signo de la diferencia que existe entre la persona y el animal, y del reto y el desafío que se nos plantea a los humanos por haber venido a la vida en la especie de "animales racionales". Aunque a veces parezca mentira, y a pesar de todo, los seres humanos sólo podemos crecer como personas en el trato con otras personas.

Por otra parte, no creo que puedan sostenerse lógicamente las consecuencias de decir que matar a un perro es un crimen. Me refiero al hecho de que habría que admitir seriamente, y obrar en consecuencia, que la historia alimenticia de la humanidad hasta el día de hoy (dado que las vacas sin duda que tienen los mismos derechos que los perros, caso de tener alguno) ha sido un genocidio comparado con el cual los de Hitler y otros quedarían relegados al plano del amateurismo más lamentable. Por supuesto que la única forma de encarar semejante convicción sería la práctica del vegetarianismo absoluto, aunque luego no faltaría quien preguntase en base a qué trazar una raya tan gruesa entre los animales y los vegetales. Es más, seguramente que en nuestra postmoderna "nueva era" alguien ya lo ha preguntado.

Saludos cordiales

Néstor Martínez.





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