El Gea

Algunos modelos de interpretación en Historia (IX)

Por Mario González Plata


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Además de esta consideración de la enunciación como el punto exacto donde emerge el discurso, constituye según mi parecer, la médula sobre la cual gravitan otros conceptos fundamentales así como el mismo ordenamiento de la gramática dinámica del discurso. Por ello, es necesario señalar el significados de este concepto. O. Ducrot denomina a la enunciación como “el evento, el hecho que constituye la aparición de un enunciado” y como todo enunciado sólo puede cristalizar en el presente, es este tiempo el que puede localizarlo. Es decir, localizar el evento o hecho mediante el fenómeno de la “deixis”, instancia semiológica conformada por los índices (categorías verbales, pronominales u adverbiales) de la misma enunciación del discurso donde el sujeto puede personalizar o despersonalizar.
 
Por ejemplo, cuando el sujeto del enunciado se identifica con aquello que enuncia, el Yo se asume en el enunciado, y a esto se le conoce como “enunciación-enunciado” considerándose que el Tu va implícito como interlocutor. Por tanto, las categorías deiticas nos remiten a la localización de los “eventos” que produce la “enunciación discursiva” al hacer uso de los verbos de pretérito perfecto que enlazan el pasado del acontecimiento con el presente en que se expresan. Pero por otro lado, cuando se utilizan verbos de pretérito indefinido que evocan el momento del acontecimiento, nos puede remitir a otro tipo de enunciación que se denomina histórica. 
 
Bajo esta significación de la enunciación en la “deixis”, también juega un papel importante la anáfora y la catáfora: Los términos anafóricos nos remiten al mismo enunciado mientras que los catafóricos nos remiten al enunciado que le sigue en la cadena de un discurso textualizado. 
 
Otro aspecto que es necesario resaltar aquí, es el paso de un tipo de discurso en el interior del texto. Se dice a grosso modo que son dos tipos: El estrictamente discursivo y el histórico, el primero se puede referir como comentativo, personalizado o subjetivizado, y el segundo, como narrativo, despersonalizado u objetivizado. Ahora bien, el paso del primero al segundo se le llama desembrague de la “enunciación-enunciado” y al sentido inverso, embrague del “enunciado-enunciación”. En otras palabras, es el paso que se expresa en el texto cuando un sujeto al enunciar algo se considera dentro de la enunciación y al cortar para salirse de ella, se borra en el proceso de salida, por tanto, se objetiviza la enunciación al dejar hablar a los protagonistas.





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