Ana R. Alvarez Díaz - Investigadora Asociada - Andinia.com.

La Mujer del siglo XXI (I)

Por Ana R. Alvarez Díaz


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¿Ha cambiado realmente la situación de la mujer en la sociedad española que se dibuja para el siglo XXI?

Cuando se habla de “los problemas de La Mujer” en mayúsculas, a veces parece que se quiere decir que la mujer es un problema. O tal vez el “problema” es que queremos dejar de ser interpretadas y que se escuche lo que realmente tenemos que decir.

En las últimas décadas, las mujeres españolas han emprendido el camino de su autonomía y han logrado gran parte de lo que se les había negado durante siglos. Pero el hecho de que la mujer contemporánea haya obtenido legalmente una posición igualitaria a la del hombre, no significa que en realidad la sociedad haya integrado real y plenamente la idea de la igualdad de derechos y oportunidades para las mujeres concretas. Nadie en su sano juicio se atreve a decir en público que las mujeres son menos inteligentes o están menos capacitadas que los hombres, pero se machaca sin compasión a las mujeres de carne y hueso que participan en la política, con saña y desprecio, con veladas referencias a cierta incompetencia genérica. Algo que no se atreven a insinuar en sus críticas a nuestros compañeros de partido varones.

Sin embargo, resulta curioso como en el desarrollo diario del quehacer político, las críticas hacia las mujeres son especialmente crueles. Como si en realidad lo que molestara fuera el hecho que nosotras, en elecciones municipales, autonómicas, europeas y nacionales, hayamos logrado en las urnas un respaldo mayoritario que ellos están muy lejos de alcanzar(*1). Como si el hecho de que sean mujeres con un compromiso político claro las que ahora ocupan un puesto de responsabilidad, y no ellos con sus discursos paternalistas y políticamente correctos, hiciera de su derrota electoral algo doblemente humillante. Nos han usado como bandera, pero cuando han escuchado lo que realmente tenemos que decir, no les ha gustado. Y han echado mano del peor machismo de todos los tiempos. Este doble discurso de los que usan la causa de La Mujer como argumento de partido para fines inmediatos, a la vez que machacan con saña y con crueldad a las mujeres que sí desempeñan puestos tradicionalmente vedados a los hombres, no debe molestarnos. Debe servirnos de recordatorio y de aliciente para seguir adelante.

(*1) Nota del Editor: elecciones realizadas en España.





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