Norma Risso - Investigadora Asociada - Andinia.com.

El adulto en condición de educando (VI)

Por Norma Risso
Lic. Ciencias de la Educación
Lic. en Comunicación Social


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Como escribe Avanzini (1994, p.14), “la educación constituye el sustrato de la formación, su trampolín, la falta de educación, la privación cultural, hacen aleatoria la trasmisión de una formación”. Es la misma idea que expresa R.Charles al indicar que, en la base del proceso de integración cognoscitiva, hay una fase de educación en la que se desarrollan ciertas representaciones fundamentales referentes al especio y al tiempo, sobre las cuales puede luego articularse una fase de formación en la que se estructuran los modelos subyacentes a las conductas profesionales (Charles y Le Bouedec, 1983).

Aunque la educación consiste en desarrollar la polivalencia del ser humano, sin meta profesional particular, sucede que en un número importante de situaciones la educación de los adultos se lleva a cabo por medio de la formación, sin importar si ésta se califica de permanente, continua, profesional u otra.  

Los programas de formación de adultos

Los puntos de referencia sobre los cuales están elaborados los programas de formación están sustentados por elementos asumidos, compartidos, al menos en parte, por el formador y los que están a prueba. Estos elementos asumidos constituyen un enfoque de la realidad; determinan los encadenamientos lógicos, los procedimientos y métodos y, naturalmente, los objetivos de la formación.

Una formación integral se esfuerza por tomar en cuenta el conjunto de las relaciones de la realidad (científica, económica, social, filosófica, ética, etc.), y está programada de manera abierta; con ello queremos decir que el formador, aún en el seno de una progresión sistemática, dará una gran importancia a la experiencia, los proyectos, la motivación, los ritmos de aprendizaje, etc., de los que están a prueba (Clouzot y Bloch, 1987).

El desarrollo de un adulto se vincula con las condiciones de su entorno, uno de cuyos componentes esenciales está constituido por la inserción y la actividad profesionales. Por ello una formación integrada no puede desinteresarse de la integración profesional.





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