El Gea

Un vistazo a la verdad de la Creación (VII).

Por Ruby Villarreal


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La complejidad de la vida desconcierta a los evolucionistas, y se encuentran con situaciones que no pueden explicar. Sus intentos por desentrañar estos misterios ocasionan más preguntas que respuestas, y al final balbucean: "De alguna manera se hizo, ¿o no?" o su favorita "Pero la vida existe..." Si la evolución se queda corta para explicar la vida en este planeta, no puede ni intentar proponer los orígenes del universo. Ni siquiera ofrece una explicación plausible de la formación de la luna, mucho menos de los planetas de nuestro sistema solar.

Ahora bien, las leyes naturales que gobiernan al universo, como las de termodinámica, colocan un obstáculo infranqueable en el camino de la evolución. El Big Bang es científicamente absurdo, pero lo sostienen porque no les queda otra opción más que Dios, y ésa la rechazan irrazonablemente.

Mas cuando vemos lo que nos rodea con los ojos bien abiertos, nos damos cuenta de que hay múltiples pistas que señalan a una creación sabia y reciente, es decir, con una edad que no sobrepasa los 10,000 años. La cantidad de sales disueltas en los océanos, el campo magnético terrestre, la velocidad de erosión, y muchos otros rasgos de nuestro planeta e inclusive del espacio delatan la juventud del universo. Los evolucionistas han ido multiplicando por diez la edad de la tierra cada veinte años desde principios de siglo, por lo que ahora resulta ser 100,000 veces más antigua de lo que era en 1900. Claro, antes pensaban que la célula era tan compleja como una pelota de ping-pong, pero al ir descubriendo sus especializados componentes... lo único que se les ocurre es darle más tiempo al proceso. Pero ni una pelota de ping-pong se puede crear por sí misma, y aunque lo hiciera, no cobraría vida, ni con toda la eternidad a su disposición.

El factor tiempo no es el elemento mágico que necesita la evolución para ser factible. Los fósiles se rehusan a cooperar con la teoría de la evolución. Les acarrean severos problemas a los científicos que creen en ella. Hay discontinuidades imposibles de llenar; las tumbas en masa hablan de un enterramiento rápido y violento, y no un depósito de milímetros de tierra cada década sobre cadáveres expuestos a la intemperie. La columna geológica que usan como referencia es imaginaria. Se han hallado fósiles inoportunos que echan por tierra el orden evolucionario fabricado con tanto cuidado. Sale a la luz el proceso de fijación de fechas al estilo evolucionista: el razonamiento en círculo, en que un fósil fecha a la roca, y la roca fecha al fósil. ¿Edad real? Desconocida. ¿Edad adivinada? Millones de años, claro está.





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