El Gea

La primera computadora de Occidente data del año 80 a.C. (I).

Adaptación: por Lic. Enrique A. Rabe


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A veces, la recuperación de objetos de navíos que naufragaron pone al descubierto tesoros del pasado; el naufragio de Antikythera - nombre de una isla griega del Egeo - no fue la excepción: sacó a la superficie un testimonio único del avance de la técnica de la Antigüedad clásica, el mecanismo de Antikythera, conocido como "la primera computadora de Occidente".

El artefacto desconocido

Una vez en el Museo de Atenas, después de haber pasado 20 siglos en el mar, a 42 metros de profundidad, las partes limpias del instrumento exhibían en su superficie numerosas inscripciones astronómicas, en principio no atribuibles a meros adornos. No obstante ello, la idea de que se tratase de un astrolabio(*) también se descartó, debido a que los primeros reconocibles como tales se registran a partir del 650 d.C. 
Luego de décadas de olvido -ya que la recuperación se había realizado en 1900-, Derek de Solla Price, un físico e historiador de la ciencia presentó, en 1959, su conclusión: se trataba de un complicado mecanismo de relojería que, por su diseño y funciones, podía ser llamada "la primera computadora de Occidente". Según él, las inscripciones astronómicas debían de ser indicadores de un mecanismo de engranajes que, al moverse, mostraban la posición de los cuerpos celestes. La hipótesis fue rechazada por muchos estudiosos. 
Sin embargo, De Solla Price no se dio por vencido e hizo examinar los fragmentos del artefacto mediante la aplicación de radiación gamma, con lo cual pudo comenzar la reconstrucción del mecanismo y establecer su fecha y lugar de construcción.

Precisiones

El examen confirmó que se trataba del instrumento científico más sofisticado de la Antigüedad que había llegado hasta nosotros. Consistía en un artefacto de cálculo astronómico con mecanismos de precisión que, mediante 32 engranajes y un engranaje diferencial, mostraba la posición de los cuerpos celestes en sincronización con el año calendario. El usuario, por medio de una perilla, podía accionar un simulador en miniatura del movimiento del sol, la luna y varios planetas, teniendo a la vista la fecha en que se había dado, o se daría, tal combinación.





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