El Gea

Alcoholismo desde el vientre materno (II).

Por el Instituto de Investigación Médica Mercedes y Martín Ferreyra


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En relación con este último tema el Laboratorio de Psicobiología Experimental lleva a cabo diversas investigaciones relacionadas con el alcoholismo. Los problemas derivados del consumo de alcohol se visualizan, en general, como exclusivamente relacionados con la ingesta excesiva por parte del organismo adulto o adolescente. Sin embargo, durante las dos últimas décadas, investigaciones epidemiológicas, clínicas y experimentales han señalado que el organismo fetal e infantil puede también sufrir consecuencias derivadas de la intoxicación etílica. Durante el desarrollo embrionario y fetal, el consumo maternal de alcohol conlleva la contaminación del organismo y del ambiente prenatal que lo rodea, tal el caso del líquido amniótico. Hijos de madres alcohólicas, o de bebedoras excesivas, que no evidenciaron abstinencia durante el embarazo, son proclives a presentar distintas alteraciones durante el per&iacu;odo antenatal, neonatal e infantil. Desde 1973 se acepta el diagnóstico "Síndrome Fetal de Alcoholismo", que se caracteriza por dismorfismos faciales, retraso en el crecimiento de la criatura prenatalmente expuesta al alcohol y compromiso anatómico y/o fisiológico del sistema nervioso central. Estudios de prevalencia e incidencia permiten concluir que el consumo maternal de alcohol durante el embarazo representa la primera causa prevenible de retraso mental en el mundo occidental. Aproximadamente 1 niño, de cada 1000, cumplimenta con la totalidad de los criterios patológicos para ser diagnosticado con el mencionado Síndrome Fetal de Alcoholismo. Cuatro niños de cada 1000 presentan alteraciones parciales de dicho síndrome, también atribuíbles al consumo de alcohol durante el embarazo.

La interacción entre el organismo joven y el alcohol no queda circunscripta al período prenatal. Durante la lactancia, el consumo maternal de alcohol determina la contaminación de la leche, llegando ésta a presentar similar concentración etílica a la que se encuentra en sangre. El lactante exhibe alteraciones en el patrón de succión al tener contacto con el nutriente que vehiculiza al alcohol. Como consecuencia de la incorporación de la droga contenida en leche, se han comunicado alteraciones en el ritmo sueño-vigilia del lactante. Asimismo, la exposición crónica al alcohol durante la lactancia repercute negativamente sobre el desarrollo psicomotor del infante.





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