El Gea

Fantasma y angustia en la fobia (VII).

Por Norma Alberro - El Sigma
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La fobia es un síntoma que protege contra la irrupción, la invasión de esta angustia real desencadenada por el fantasma. El peligro es la libido misma, es decir la estructura del fantasma en tanto que el sujeto sostiene allí su deseo.

En la conferencia XXXII Freud dice: "La represión no crea la angustia. Esta existe con anterioridad. Y es ella la que crea la represión. Pero ¿qué angustia puede ser? Sólo la angustia ante un peligro exterior, o sea una angustia real". Este peligro exterior es la castración, es decir la pérdida del pene en el varón y la pérdida del amor en la niña.

En las fobias este peligro interior es transformado en peligro exterior (objeto, animal o cualquier otra situación del mundo exterior) con el propósito de poder huir de este objeto, ya que es imposible huir del peligro interior. Ahora bien, Freud nos dice que la represión es un equivalente de la fuga para lo psíquico. En las fobias, la represión no es suficientemente eficaz contra el surgimiento de la angustia, como en las otras estructuras neuróticas: histeria y obsesión, en donde el síntoma protege al sujeto de la invasión de angustia. En este sentido, la fobia misma es un síntoma que permite al sujeto huir, y por lo tanto defenderse, del surgimiento de la angustia.

¿De qué depende el éxito de la represión y por qué falla o no es eficaz en las fobias? La angustia surge cuando el niño es rechazado de ese lugar de falo de la madre y, al salir, no encuentra al padre simbólico que organice, por así decirlo, su salida. Es desalojado de ese lugar de privilegio, de ser el falo que completa a la madre, ser el deseo del deseo del Otro maternal, pero no encuentra la metáfora paterna que le permita acceder a una identificación a su Ideal del Yo. En el lugar de esta falla paterna aparece la angustia y la fobia se construye como síntoma para defenderse del desprendimiento de angustia. La fobia no es la angustia, el objeto fóbico es un protector de esta angustia y reemplaza, como significante, a la función paterna debilitada.





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