El Gea

CONFERENCIA SOBRE LOS DERECHOS HUMANOS EN CUBA (XLI).

Por Felipe Pérez Roque, canciller cubano - 18 de abril del 2003.

(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado de Cuba)


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Tú dices que estos son unos disidentes que nosotros llamamos mercenarios. Debo decir que estos son unos mercenarios a los que tú llamas disidentes. Se parece, pero no es igual.

Nosotros vemos con respeto y simpatía a toda la enorme masa de la opinión pública en Estados Unidos que defiende la normalización de las relaciones con Cuba. Nosotros respetamos a los congresistas, los senadores que en número mayoritario en ambas Cámaras se han pronunciado a favor de permitir los viajes, permitir las remesas sin ningún tipo de restricción han apoyado el autorizar el comercio, los créditos, e incluso, la normalización de las relaciones. Respetamos, sentimos simpatía por su posición hacia Cuba y colaboramos también con ellos en la búsqueda de un camino de comprensión, tolerancia y respeto entre ambos países.

El mensaje que tengo para ellos es que Cuba se ha visto obligada a adoptar esas medidas por la actuación irresponsable del gobierno de su país y en particular de la Sección de Intereses Norteamericanos en La Habana y de su jefe, el señor Cason, quien, violando las más elementales normas del comportamiento diplomático, ha intentado convertir los edificios oficiales de la Sección de Intereses y su propia residencia en el cuartel general de la subversión contra Cuba. Nos hemos visto obligados y, después de haber sido años y años tolerantes, existiendo leyes y habiendo nosotros tenido una posición paciente y tolerante, hemos sido puestos en la situación en la que no nos quedó otra alternativa. Es decir, lo que les diría es que la responsabilidad de lo que ha ocurrido es, en primer lugar, del gobierno que alienta esta política, que ha cedido a las presiones de la mafia cubana en Miami, y, en segundo lugar, a la actuación del señor Cason en La Habana.

Los apoyamos en su esfuerzo de normalizar las relaciones con Cuba, y sobre sus preocupaciones acerca de los mercenarios, llamados "disidentes", aclararemos sus dudas, explicaremos nuestros puntos de vista y, explicaremos, en primer lugar, que Estados Unidos debería respetar nuestro derecho a tener nuestras propias instituciones, nuestras propias leyes y nuestras propias normas y nuestro propio sistema, como nosotros respetamos el derecho del pueblo norteamericano a darse su sistema.

Nosotros no estamos intentando cambiar a Estados Unidos, ¿por qué Estados Unidos tendría que proponerse que Cuba adoptara el sistema que en Estados Unidos se considera el más apropiado? Respetamos su derecho, como hay que respetar el nuestro.





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