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Ya todos los papeles los habían enviado y el Dr. Lorca decidió confiar en su prodigiosa memoria para repasar 129 folios de impresos continuos de informes de transacciones financieras, podía llevar, si, sus papeles para cotejar y nada más.

Llegó y saldría por PLUNA, volvería el sábado en el primer vuelo, llegando en regreso aún casi sin amanecer- era Julio- a un Aeroparque que estaría medio desolado, lo mismo que Costa Salguero y el Restaurant Clo-Clo, en la otra punta, lugar éste al que correría Número, conduciendo el Audi el ex locutor, vigilado desde su curiosidad en Clorinda, hacia ya muchos meses.

Entonces, cuando todo estaba en curso Aranaldo fue informado de la participación del ex locutor y del papel que posiblemente querían desempeñar si un funcionario lograba alguna nueva información en Montevideo, alguno de éstos días. Pero Aranaldo conocía al río, sabía por la época, la hora y la fecha de la última sudestada que el avión de PLUNA entraría por el norte. Pero no lo dijo. Porque podía entrar por el norte y no haberse logrado nada en Montevideo y Número habría recibido un mensaje desmovilizador.

En el curso de Inteligencia Estratégica y por su experiencia de operador de radio sabía que cuando una instrucción era negatoria: era BREVE. Pero igual debía codificar y transmitir el resultado. Y preparó variantes de una codificación breve según sus patrones y el código del SMM-RESMMA. Y le dio las nuevas variantes al Dr. Sacco. Con la ecuación subsidiaria del método: NEGATORIA = ABORTAR = BREVE.

En cuanto el Dr. Sacco volvió a su despacho, meditando, decidió volver. Como una luz, lo más rápido que pudo volvió a ver a Aranaldo. No comprendía. Quería ahora una aclaración. El lo trajo, él le dio el puesto, él lo capacitó, él debía conocer lo que su mente albergaba. Desde que promediaban los cursos y las palizas Aranaldo ya no era el mismo. No le gustaba o Buenos Aires o no le gustaba él o no le gustaba el trabajo. Tenía que saber y, Aranaldo, buena y tranquilamente le contó lo que imaginaba.





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