¿Vivirá usted hasta mañana? (I).



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¿Vivirá usted hasta mañana? Si nos hacemos a nosotros mismos esta pregunta, la respuesta, salvo excepciones, será siempre la misma. Todos queremos creer que sí....

Era un sábado soleado pero algo frío por la tarde. Caminaba de camino a un partido de baloncesto cuando en la esquina de un semáforo, en la mano contraria a la mía, vi un tumulto de gente exaltada, un auto parado y un pibe tirado en el suelo. No suelo acercarme cuando veo una situación de este tipo acompañada por las fuerzas de seguridad o de sanitarias, ambulancia, policía, etc., ya que se por experiencia en primeros auxilios que los curiosos, en ocasiones mal llamados "voluntarios", son muchas veces una molestia. Pero lamentablemente (no para mí, sino para los afectados) este no era el caso: el incidente acababa de producirse.

Crucé la calle, y el cuadro con el que me encontré fue el siguiente:

Un chico de alrededor de 15-17 años tirado en el suelo boca arriba y la cabeza ladeada. Estaba teniendo convulsiones, por el oído derecho le salía o estaba aún saliendo sangre (otorragia) con líquido encefaloraquídeo. Su ojos, sobre todo el izquierdo, estaban desorbitados y moviéndose al mismo tiempo que las convulsiones. Visto fríamente, parecía un robot al que le hubieran fallado los circuitos, y eso es lo que muy probablemente pasaba a nivel electroquímico en su cerebro o en su sistema nervioso.

Había dos mujeres al lado de él, una llamando a una ambulancia, con un tono de vos bastante desesperado, la otra consolaba al chico acariciándolo en la cara y diciéndole que estaba bien, que ya estaba mejor, que no se preocupara que ya había pasado, que iba a estar mejor... Había otras 10 o 15 personas alrededor sin hacer más que mirar.

Caminando de un lado para otro, llorando o apunto de llorar, estaba su amigo y/o compañero de viaje. Ambos acababan de chocar en con su scooter o motocicleta que se hallaba tirada a un costado de la vereda, en circunstancias que no me llegaron a aclarar. Pregunté, y me dijeron que ambos conducían o viajaban sin casco...

Aunque suelo pensar que las personas que mueren o quedan lisiadas tras un accidente por no llevar puesto el casco o el cinturón de seguridad son culpables en gran medida de lo que les haya pasado, en es momento sentí lastima por él como puedo sentirla por un animal que cruza la calle, un ser inconsciente que cae víctima de su inocencia del mundo, al "dar por sentado" su eterna inmunidad ciudadana.





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