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Yatay 129, y la década urbana del 60 (I)



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En recuerdo del Poeta Horacio Pilar y de Anibal Mendieta.-

"El barrio de Mataderos"
"Supo cubrirse de gloria"
"Y escribir para la historia"
"La de sus hijos verdaderos"

(De la letra que se canto mientras se ocupaba el frigorífico Lisandro De La Torre, yo estuve en esa esquina en ese día y en ese barrio glorioso - fue la primer gran huelga general del peronismo de la resistencia que se enfrentaba a una llamada "junta consultiva" donde estaban todos los representantes de los enemigos de la patria argentina- había un decreto, el n º 4161, muy famoso, que hoy debería ser publicado nuevamente y ser enseñado en las clases de varios centros de enseñanza de la historia social de nuestra patria, fue el paradigma de una época siniestra). "Libertad al poeta Horacio Pilar".

Así escribieron en una tela blanca los muchachos de la JUP, en 1963, en el 4to piso del Sindicato del Calzado, en la calle Yatay 129, lugar donde se reunían no solo los de la JP de la 7ma, sino donde se hacían los plenarios de la juventud. Alli los conocí junto a mi amigo de la infancia, Bisio a quien aún debo lo esencial de mucho de mi vida-, a Gustavo Rearte, a Ibarra, a Spina, a Sosa, a Cao, y a Eduardo Salvides, con otros treinta tipos más - que había fundado a la AJES, la Agrupación Justicialista de Estudiantes Secundarios, la mayoría de los cuales sabían parar en un bar que estaba en Bahía Blanca y Rivadavia. Hace mucho, hace muchos sentimientos.

Así conocí a Horacio Pilar, hombre de sólida cultura, expresión densa y gestos tiernos de militante que sueña - y que es poeta -conocí también a Paulita, entonces su esposa - y a Horacio me lo presento en persona una vez Anibal Mendieta, recién egresado de abogado, en un bar de la calle Talcahuano, entre Corrientes y Lavalle, en una mesa donde se sentó también Arturo Jauretche.-

A Jorge Rulli lo vi por primera vez en esa misma época, en Azcuenaga 59, 3er piso, la casa de Cesar Marcos - un hombre como pocos, sabio y prudente -, donde nos solíamos reunir para analizar lo que pasaba y las cosas de esos años y salvo su nieve, sigue con la misma gallardia y dignidad - Allí, también supo ir Carlos "Pancho" Gaitán, un hombre que me enseñó algunas cosas importantes de mi vida, como ser, lo que no se debe hablar con él, yendo hacia Santos Lugares - donde supo vivir -, desde la estación del Paradero Chacarita, en Villa Crespo.-





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