Eduardo J. Carletti

¿Por qué no insectos? (II).

Por Eduardo J. Carletti.


Los más populares

Equipo para la Aventura

Supervivencia

Deportes Extremos y Tradicionales

Viajes y turismo

Fotografía y Video

Cursos

Ecología y Jardinería

Subastas

Vehículos

¿Buscando Empleo?

Energía verde

Efectivamente, el contenido en proteínas y calorías de la harina y otros alimentos preparados podría aumentarse al doble mediante el agregado de insectos, sin sufrir cambio alguno de sabor ni apariencia. De hecho no hay garantías de que la harina común no los tenga ya: los escarabajitos que atacan el trigo en los silos de almacenaje son muy, muy pequeños y se esconden dentro de los granos. A pesar de que probablemente esté muy alejado el día en que los occidentales consumamos pan de escarabajo, los insectos pueden desempeñar un papel significativo en la mejora de la nutrición humana en un mundo donde millones de personas están malnutridas

La cosa no acaba a aquí, vamos a dar una mirada a un trabajo producido en los Estados Unidos, de un fanático del uso de los insectos como alimento.

Insectos y más insectos en los platos de todo el mundo

¿Qué será lo que sabrán los aborígenes australianos, los !Kung de Sudáfrica, los campesinos chinos y sudamericanos y algunos conocedores de la alta cocina en Europa que gran parte de Occidente no sabe? Saben que los insectos son una comida magnífica y delicada.

¿Insectos en su plato?

Los americanos modernos, influenciados por una cultura que se horroriza por la idea de comer insectos, se pierden la oportunidad de disfrutar de los insectos no sólo como comida de buen sabor, sino como una excelente fuente de nutrientes. Los insectos no sólo tienen muchas más proteínas (40 a 50% en comparación con 20% en un bife) que la carne, sino que contando gramo a gramo proveen más alimento y "carne" utilizables que los que provee la carne de vaca o pollo.

El americano promedio no tiene problema de masticar delicadezas tales como camarones, langostas de mar y patas de rana, pero se asquean sólo con pensar en comerse un saltamontes crujiente. Tampoco tenemos problemas en picotear raíces de cactus y de mandioca, frutos de yuca, frambuesas y moras y tubérculos varios, pero nos apartamos con horror ante la idea de dar vuelta un tronco caído y cosechar unas gordas larvas blancas.





El Buscador para los amantes de la vida al Aire Libre © - Andinia.com ©