Eduardo J. Carletti

Los insectos (XIII).

Por Eduardo J. Carletti.


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El aparato digestivo

El tubo digestivo consta de diversas partes, distintas de unos a otros insectos, como varía también su longitud, que puede ser igual a la del cuerpo, o bien mayor, a veces mucho, en cuyo caso describirá diversas curvas o circunvoluciones. En conceptos generales puede decirse que es más largo en los insectos que se alimentan de los jugos de las plantas y más corto en los que tragan partículas sólidas, ya vegetales o animales.

Atendiendo a su origen embrionario puede dividírsele en tres partes: el intestino anterior, el medio y el posterior. El primero y el último están constituidos por invaginaciones de la pared del cuerpo y conservan la capa quitinosa que la cubre; el intestino medio es de origen endodérmico y puede ser muy reducido. En el trayecto del tubo digestivo pueden distinguirse, además, diversas regiones, que reciben los nombres que se emplean en los vertebrados, como faringe, esófago, molleja, estómago, etc. En los chupadores, la faringe musculosa tiene mucha importancia por ser la encargada de hacer la aspiración de los líquidos, a través de la trompa.

En el tubo digestivo vierten su secreción diversas glándulas. En la porción bucal lo hacen las salivales, de formas variadas y a veces muy numerosas; y en las paredes del estómago o ventrículo quilífico, pequeños ciegos que se presentan a veces sobre sus paredes. Un poco por detrás del punto de unión del intestino medio con el posterior desembocan unos tubos llamados de Malpighi, en número y longitud muy variables, que son órganos excretores, encargados de separar y hacer salir al exterior los productos del metabolismo de la sangre, por lo que desempeñan un papel semejante al de los riñones.

Glándulas sericíparas, odoríferas, etc.

En las larvas de las mariposas y de las frigáneas existen glándulas productoras de seda, substancia que utilizan para tejer los capullos o tubos que les sirven de protección, ya sea durante toda la vida larvaria o tan solo en el período de crisalidación. Estas glándulas son las labiales modificadas; tienen forma cilíndrica y presentan, a veces, mucha longitud y grosor. En otros insectos, que también pueden producir seda, como las larvas de los neurópteros, dicha substancia es originada como una secreción de los tubos de Malpighi y por unas glandulitas situadas en los tarsos anteriores en las embias.





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