El Gea

Argentina, Brasil y EUA.
De la Triple Alianza al MERCOSUR (1870-2002) (X)

Moniz Bandeira y la comunidad sudamericana de naciones

Por Alberto J. Sosa


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La cooperación del gobierno de Brasil fue más allá. El gobierno de Figueiredo percibió que a Brasil no le convenía usufructuar de las dificultades que enfrentaba Argentina, por ejemplo ocupando su espacio comercial en la Comunidad Económica Europea (CEE). A Brasil no le interesaba competir y desplazar a su vecino para ganar algunos millones de dólares más, sino suprimir el sentimiento de rivalidad, restablecer la confianza y fomentar las condiciones para una ulterior integración de la Argentina a su espacio económico. El gobierno de Figueiredo ofreció facilidades a la Argentina para que derivase parte de su producción agropecuaria a través de los puertos de Santos, Paranagua y Río Grande, es decir, de los corredores de exportación que en los años ´70 (XX) competían y reducían la importancia económica y geopolítica de Buenos Aires. De este modo, permitió aliviar alguna de las dificultades argentinas, al eludir el embargo comercial y económico que le impusieron EUA y la CEE.

La derrota de Malvinas precipitó la caída del gobierno militar, posibilitando el retorno de la democracia. El contencioso con EUA y la entonces CEE, así como la asimetría existente entre Brasil y Argentina encaminaron a ésta hacia una cooperación con su vecino.

Brasil fue el país que más creció en el mundo, durante el siglo XX, circunstancia que posibilitó que configurase uno de los parques industriales más integrados del ex Tercer Mundo. El Brasil del año 2000 era 110 veces más grande económicamente que el de 1901.

La Argentina que había conocido una prosperidad inédita en América Latina, así como un nivel de bienestar e integración social desconocidos para los parámetros del ex Tercer Mundo, sino también más allá de estos territorios, luego de sus reveses económicos y lo errático de su política exterior, no estaba en condiciones de competir por el liderazgo de América del Sur.

Cuando asume la Presidencia de Brasil José Sarney (1985), los gobiernos democráticos de ambos países concordaron estrechar aún más los lazos económicos y comerciales. En Noviembre 29, 1985, durante la inauguración del Puente Tancredo Neves, sobre el río Iguazú, los Presidentes Alfonsín y Sarney se reunieron e iniciaron las conversaciones para promover una gradual integración Argentina-Brasil, para la creación de un Mercado Común, al cual después podrían asociarse otros países y luego, con la unificación creciente del espacio sudamericano, alcanzar el máximo de autosuficiencia en productos esenciales, insumos básicos y bienes de capital, sustituyendo al dólar por una moneda convenio en el intercambio Regional, para diluir las presiones sobre la balanza de pagos. También acordaron intensificar la cooperación para el desarrollo de sectores capaces de producir avances científicos y tecnológicos para el progreso y transformación de sus economías (informática, biotecnología, robótica, energía nuclear, etc), a fin de evitar que Argentina y Brasil quedasen al margen de la revolución científica, permaneciendo como productores de materias primas y de manufacturas de bajo coeficiente técnico. Por último, propugnaron aumentar el poder político y la capacidad de negociación de ambos países, institucionalizando un sistema de consulta bilateral, que prácticamente ya funcionaba, pues en esa época Argentina y Brasil no adoptaban ninguna decisión importante, incluso en términos de política mundial, sin que Alfonsín y Sarney mantuviesen conversaciones telefónicas.





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