El Gea

Mutilaciones de Ganado en Argentina 2002 (III)
El Informe Total

Por Gustavo Fernández - MysteryPlanet / Al Filo de la Realidad

PRIMERA PARTE



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Introducción

Muy pocos meses después de que se desencadenara, en proporciones nunca vistas en esta parte del Cono Sur americano y, ciertamente, bastante atípico a nivel mundial, el epifenómeno de las mutilaciones de ganado en Argentina, cuando los hechos en sí, a descrédito del "carpetazo final" que trataron de darle los ámbitos oficiales aún parece sacudir sus últimos ramalazos y, como veremos, en lo que parece la cresta ascendente de una inesperada irrupción, que no ha gozado ciertamente de la misma prensa, ora por ser mucho menos extraño, ora por motivos que analizaremos; de una "oleada" de apariciones oVNI en la región, nos abocamos a la tarea de redactar este informe, que si bien gira bajo un tanto exagerado epítome -poco modestos seríamos si creyéramos resolver en este reducido ámbito esta secuela de morbosas mutilaciones- subraya nuestro deseo de que resulte cuanto menos un completo panorama, amén de una meditada digresión, sobre el conjunto de agresiones de origen desconocido que han sufrido un enorme número de animales en nuestro país, con extensiones a las naciones limítrofes.

OBSERVACIONES INTRODUCTORIAS

La reflexión cuidadosa sobre los cuatro centenares de casos denunciados permite establecer algunas apreciaciones que jalonarán nuestro análisis. En primer lugar, es importante destacar que el número de casos presentados no representa el estimado real de sucesos acaecidos; efectivamente, sabemos que en una proporción de por lo menos cuatro casos a uno los propietarios damnificados han optado por no denunciar las mutilaciones, por razones sumamente atendibles:

- Pasado el desconcierto inicial, fue evidente que ni los departamentos de policía intervinientes ni los fueros judiciales arrojarían luz alguna sobre el misterio. De cualquier forma, notificar a las autoridades ni evitaba que los hechos volvieran a acaecer ni significaba resarcimiento alguno para los afectados, toda vez que la legislación en curso -por lo menos en Argentina- no contempla ningún tipo de compensación económica a los afectados. Así, los productores ganaderos tienen por seguro que informar de tales sucesos en nada atendería a su beneficio personal, y el tráfago de la vida de campo, sacrificado y cotidiano, ordena dirigir esfuerzos y atención a otros menesteres, confiando sobre la providencia de que tales mutilaciones no vuelvan a ocurrir. Nada gana un ganadero al informar de aquellos, y en vista de la carencia de respuestas idóneas e inmediatas, sumado a la molestia y pérdida de tiempo que implica toda denuncia -en papeleo a cumplimentar, horas de trabajo perdidas, etc.- una gran mayoría, especialmente en los tramos finales de esta "oleada", ha optado por resignarse y dejar las cosas como están.





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