El Gea

Cambio musical, devoción y procesos sociales:
análisis etnomusicológico de la procesión de Bandas de Sikuris del Abra de Punta Corral (II)

Por Ignacio Moñino - Universidad de Buenos Aires


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Pese a la importancia de la procesión no todas las personas pueden subir al Abra de Punta Corral ya que demanda un esfuerzo enorme de energía, debido a la dificultosa subida que suele promediarse en unas 12 horas. Los turistas no suelen subir hasta la capilla, sino que esperan en la entrada del pueblo cuando las bandas vienen tocando a su regreso (además, que se ven atraídos por las ermitas y otras actividades que realiza el Municipio para Semana Santa). La festividad termina con "la bajada" de la Virgen, el Miercoles Santo, que tiene una duración muy prolongada por la cantidad enorme de bandas que participan.

Pero la importancia de la procesión gira principalmente en torno a la música. Las bandas de sikuris, que acompañan a la ceremonia, no son un mero aspecto más del fenómeno sino una importante institución social que generan un despliegue enorme de devoción popular y que ocupa muchas veces el centro de interés de la procesión misma. Una cantidad aproximada de 2.600 músicos nuclea a familias enteras y a una variedad enorme de promesantes que se preparan para formar parte de la Banda. Muchos factores y actividades se conjugan para que los sikuris puedan ascender a buscar a la Virgen.

Pese a la magnitud del fenómeno y la importancia como forma de expresión cultural que tienen las bandas de sikuris en el Departamento de Tilcara, no se han desarrollado abundantes estudios acerca del tema, ni antropológicos, ni musicológicos. Los reportes publicados se remontan a unos pocos, y aunque destacan el fenómeno con la relevancia que implica, no se ha desarrollado un análisis íntegro que contemple la amplitud de sus características. Augusto Cortazar (1965) es quién más ayudó a la difusión del fenómeno, aunque sólo existen unos breves artículos publicados. El folklorista se interesó, más que por la fiesta en sí, por la historia popular de aparición milagrosa de la Virgen. Nunca subió al Santuario de Punta Corral durante Semana Santa. Ciro Lafon (1967), otro estudioso que se dedicó a la materia, realizó un reporte bastante más crítico durante su ascensión al cerro en 1962. A partir de esa fecha la bibliografía relevada se limita a un artículo de Coluccio, fechado en marzo de 1959, algún trabajo realizado por estudiantes universitarios sin haber sido publicados y una reciente tesis de licenciatura de un antropólogo de Jujuy, Rene Machaca (2004), quién realizó un detallado informe etnográfico sobre la procesión. No es posible encontrar, entonces, artículos donde pueda desarrollarse etnomusicológicamente cuestiones tales como: cómo se vive o percibe desde la voz de los sikuris la ejecución de su música autóctona como parte de la devoción, el cambio que se produce dentro del sistema musical (según lo que se puede constatar con entrevistas y datos brindados por gente mayor y con los reportes anteriormente publicados) y la relación de esos cambios y ese sistema con otras esferas de la vida social de esa misma cultura como, por ejemplo, el sentido de pertenencia a una banda como medio fundamental para la socialización. El fin de esta monografía es la de lograr un acercamiento al lector que desconoce de la procesión, como así también, analizar -dentro de las posibilidades de esta aproximación inicial- ciertas problemáticas en torno al análisis etnomusicológico del fenómeno.





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