Esquiar con niebla


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Federico Ferrero

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El problema de que pueda aparecer niebla en medio de una salida de esquí alpino, con el consecuente riesgo de accidentes, es algo que debe ser tenido en cuenta. Aquí algunas recomendaciones sobre qué hacer en caso de que nos atrape la niebla esquiando.

Muchas son los turistas y viajeros quieren pasar algunos días en las montañas para esquiar en modalidad de esquí alpino, esquí de travesía o montaña. Mientras que unos suben y bajan en una sola región, estación o centro de esquí, durante todo su viaje, otros hacen varios tours, travesías o recorridos encadenando distintas pistas alejada entre sí, pero unidas por remontes, en los que es imprescindible tener en cuenta varios aspectos, entre ellos el problema de que pueda aparecer niebla en medio camino con el consecuente riesgo de accidentes.


Realizando esquí de fondo con ventisca, una muestra de poca visibilidad meteorológica equiando.

Si la niebla te sorprende mientras estás bajando esquiando, significa que hay que seguir igual hasta llegar al punto de partida (final de la pista), y ya no se puede decidir entre bajar con el teleférico o no esquiar (en caso de que uno se quede en una región de esquí desde la cual se puede volver al pueblo en que se hospeda fácilmente).

En el peor de los casos, puede que seguir esquiando en la modalidad de alpino sea imposible porque se cierren las telesillas o remontes que sean. Si esto sucede y estamos haciendo esquí de montaña o travesía, la única opción viable de volver por la montaña, con poco riesgo y en un tiempo razonable, sería bajar esquiando al último punto de partida (si es que hay pista que te lleven a un pueblo sin usar telesillas). Igual, en caso de existir la posibilidad de que uno baje hacia un punto que esté muy lejos del punto de partida (estación o centro de esquí original) esto exigiría volver en taxi al pueblo en que nos alojamos (puede tardar varias horas y costar un montón de dinero).

Sin embargo, si uno tiene la “suerte” de seguir su camino a pesar de la niebla, daré algunas recomendaciones en cuanto a cómo comportarse en tal situación.

Primero, hay que tener en cuenta que mucha gente supone que cuando la niebla se cierra disminuyendo mucho la visibilidad, es mejor quedarse a mitad de camino, frenar en la mitad de la pista para no caerse accidentalmente por los costados de la misma al seguir esquiando. Esto suena lógico, pero en realidad recomiendo hacer todo lo contrario, ya que frenar implicaría que otros puedan atropellarnos, tanto si nos quedamos quietos como si pretendemos bajar caminando, más lentamente que un esquiador.

Las pistas siempre están marcadas por postes en los bordes, por lo que uno debe orientarse con estos en caso que la niebla nos cubra. Aunque no se pueda ver mucho, siempre hay que prestar atención a los postes (caños de metal). A su vez, hay que intentar bajar bordeando la pista, no trazando grandes diagonales, así hay menos riesgo de chocar a alguien que no veamos adelante nuestro, o que a su vez nos choque alguien de atrás que baje a mayor velocidad. Llevar gafas de ventisca es siempre imprescindible en casos como estos, ya que maximiza el aprovechamiento de la luz disponible para aumentar la visibilidad.


Descenso esquiando.

Esquiando en grupo no es fácil mantenerse juntos en tal situación excepcional de prácticamente nula visibilidad. Por lo tanto, no se puede confiar en seguir a la persona que va adelante; es importante que cada uno sepa cómo comportarse de antemano en estos casos: hablar estos temas y tenerlos claros en el grupo antes de comenzar a esquiar, haya o no niebla.

Igual, aunque no sea fácil mantenerse junto al grupo (tener a la vista a los compañeros de adelante o de atrás), es imprescindible tener una idea de dónde están los demás. Para esto sirve llevar silbatos, o incluso una campanilla que vaya sonando a medida que nos desplazamos, porque el oído aquí reemplazará a la vista. Así uno puede coordinar sin verse en la pista.

Es lógico, además, que en tal situación haya que moderar la velocidad bastante para no arriesgarse de extraviarse saliéndose de la pista.

Me quedo con un último consejo: antes de empezar un gran tour o travesía por la mañana, siempre hay que mirar el pronóstico de tiempo local; suelen ser bastante exactos, sobre todo en las regiones de montaña europeas. Sin embargo, la gente que se mueve por la montana sabe también que el tiempo puede cambiar radicalmente en poco tiempo, por lo que siempre hay que estar preparado para situaciones en la que la niebla nos visita de forma inesperada.



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