Montañismo y trekking: técnicas para el desplazamiento por terrenos difíciles (VII)


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Federico Ferrero

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6) - Zonas empinadas que obligan a trepar pero no escalar


Trepando en montaña
Una trepada se diferencia de la escalada por la ausencia de elementos de
seguridad al ser una subida más suave, pero que exige igualmente el uso de manos y pies.

La diferencia entre trepar y escalar radica lo marca el nivel de dificultad. Se supone que el trepar puede ser algo normal en ciertas rutas de montañismo en las que no es de uso obligado los aseguramientos que se utilizan en rutas de escalada. Así, para trepar también usamos las manos además de los pies, pero no iremos asegurados.

Por eso es importante saber reconocer el límite a partir del cual trepar excede el riesgo que podemos afrontar, y pasa ya la frontera de la escalada. Para determinar esto hay que considerar, entre otras cosas, la inclinación de la pendiente, el tipo de roca (dura o blanda), el largo de la subida (tamaño o cantidad de largos), nuestro nivel físico y de ejecución técnica de escalada, el calzado que llevemos (zapatillas de escalada o gatos, de montaña, normales, etc.) junto con las consecuencias de una posible caída (¿podremos frenarla o no? ¿serían fatales?).

La técnica específica de trepado por terrenos empinados o escarpados que obliguen al uso de apoyos con las manos, básicamente se resume en los siguientes puntos:

- Como siempre, mantener el centro de gravedad de forma tal que su eje recaiga sobre el centro de los puntos de apoyo (los pies). Las pies estarán separados aproximadamente a la altura de los hombros mientras nos movemos, con una anchura no menor que la de las caderas mientras estamos estáticos.

- Sostener nuestro peso con las piernas, nunca con los brazos. Los brazos-manos se usan para mejorar el equilibrio, y para hacer en todo caso progresos puntuales que no podamos realizar a base del uso de fuerza de piernas.



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