Ser o no ser guía de montaña (I)


Clic aquí para contactar al autor
Federico Ferrero

Lecturas sugeridas

Si es competitivo, no es montañismo, es anti-montañismo

Lo peligroso de las montañas y la altura

Montañismo y trekking: técnicas de marcha básica en montaña

Montañismo y trekking: técnicas para el desplazamiento por terrenos difíciles (I)

Los refugios de montaña como una necesidad ecológica

¿Usar o no paraguas en la montaña? (I)

Consideraciones para subir el Volcán Lanín (I)

La altura y el ejercicio físico (I)

Los efectos de la altura en el ser humano (I)

Normas de seguridad en actividades terrestres al aire libre

Recomendaciones para el cuidado del medio ambiente en actividades al aire libre

Productos y servicios relacionados

Energía verde

Equipos y provisiones para senderismo y excursionismo

Equipo de supervivencia

La de guía de montaña es una profesión con mucha historia y, como tal, ha evolucionado a lo largo de los años en cuanto a exigencias y requerimientos técnicas y profesionales. Todo esto implica que con el paso del tiempo se ha llamado "guía" a personas de diversa cualificación y habilidades, y este título se ha dado y concedido tanto informal como formalmente, lo cual, mezclado con la actual "titulis" a la que el mundo moderno está sometido, hace que pocos reflexionen sobre lo que realmente son las características fundamentales que debe cumplir una persona para ser guía de montaña.


Panorámica desde el volcan Lanin (3776 msnm).

Actualmente, algunas instituciones de montaña regulan a nivel nacional e internacional la concesión de títulos de guía de montaña, dividiéndolos usualmente en niveles normalmente segmentados teniendo en cuenta la altitud y/o características geomorfológicas a la que supuestamente será apto para trabajar ese guía, hablando por tanto de "Guía de baja montaña", "Guía de media montaña" y "Guía de alta montaña". Estas instituciones (Federaciones nacionales e internacionales) marcan ciertos requisitos técnicos que hay que superar en cada uno estos niveles para recibir el título correspondiente...por supuesto, superar estos requisitos no es lo único que hay que hacer para recibir el título, la otra condición ineludible es pagar.

En efecto, alguien puede cumplir con todos los requisitos pedidos por estas instituciones montañísticas, pero si no paga, no tendrá el título. El cobrar por dar un título es algo totalmente lícito, y no lo discutimos en modo alguno aquí. Hacemos referencia a ello porque esto implica, de forma totalmente lógica y evidente, que pueden existir personas que cumplan con requisitos profesionales para ser guías de montaña y no posean un título como tal. Estas personas no sólo existen, sino que existen desde mucho antes de que existan las instituciones montañeras que actualmente conceden los títulos de guías de montaña. Es más, estas personas sin "título" como los actuales, fueron las que fundaron estas instituciones, que años después y todavía en la actualidad, son las que dicen quién puede "ser" guía y quién puede "no ser" guía.

Ser o tener el título

Me adelanto a algunas de las críticas que pueden darse a mi reflexión llegado a este punto, aclarando lo siguiente: por supuesto es bueno que se regule una actividad que implica en muchos casos un peligro extremo para la vida de las personas que la desarrollan, como es el montañismo. Para nada ponemos en duda eso aquí. Sin embargo, la actual sobrevaloración que se da a los títulos por encima de todo es lo que muchos denominamos "titulis", de lo que no vamos a hablar específicamente aquí. La presente reflexión apunta, por tanto, a demostrar simplemente que lo fundamental para ser guía de montaña, igual que ocurre con cualquier profesión, no es tener un título habilitante para desarrollar dicha actividad, sino ser un profesional en esta materia, lo cual puede estar reflejado en un título homologado...o no.

Concentrémonos en el "o no" anterior, para ver que este campo no sólo es muy amplio, sino que curiosamente es la base a la actual expansión mundial que la práctica del montañismo experimenta en todo el mundo. Con esto me refiero a que los que nunca han sido titulados oficialmente como "guías" de acuerdo a las exigencias actuales, son los que han llevado a cabo los mayores hitos de la exploración en montaña de la humanidad, y al mismo tiempo (como ya hemos reseñado) se han encargado en algunos casos de poner la semilla de lo que luego serían las instituciones o empresas que actualmente, y mayormente con fines comerciales, regulan la actividad concediendo o denegado una titulación dada.

En este sentido, ocurre algo similar a lo que en general pasa en todo el ámbito académico: los títulos son en algunos casos tan imprescindibles para conseguir un trabajo o que te permitan desarrollar una profesión, que las instituciones que lo otorgan se han erigido en adalides del conocimiento, cuando la mayoría de los sabios y grandes pensadores (una vez más, curiosamente) no han tenido título alguno, o lo han recibido con posterioridad a sus grandes aportes a la ciencia o el arte. Estos grandes científicos y artistas, mayormente sin título alguno, son los que se estudian en las universidades que dan títulos. Si alguien quiere ejemplos, busque la bibliografía de cualquier filósofo que sea conocido por una teoría de renombre, de cualquier científico que haya sentado las bases de una disciplina.

Uno de los ejemplos más conocidos en este sentido es el de A. Einstein, que para entrar a la Universidad Politécnica de Suiza, al no tener el título de bachiller, tuvo que presentarse a una prueba de acceso que no aprobó por tener una mala nota en una asignatura de letras, por lo que no pudo ingresar hasta que no sacó su título de Bachiller...por suerte la constancia de Einstein y las opciones de ingreso existentes, permitieron que el entonces desconocido físico finalmente pudiera estudiar a nivel universitario, pero la existencia burocrática de la posesión de un título para acceder a un estudio, estuvo a punto de evitar que uno de los mayores genios de la historia pudiera desarrollarse.

Grandes pensadores como Einstein son un ejemplo de que el título no es lo que marca la habilidad o la profesionalidad, mucho menos el nivel de genialidad de una persona. Pero además nos recuerdan que los estudios formales no son la única forma de aprender, sino que el aprendizaje autodidacta es también una opción, y no una opción marginal, sino una opción tan válida como la de los estudios formales. Siguiendo con genios de la física, pongamos a I. Newton como ejemplo de formación autodidacta, que nunca asistió regularmente a sus clases en la universidad, y que básicamente asistía como "excusa" para usar su biblioteca, era un estudiante mediocre y su formación fue principalmente autodidacta.

Guías de antes y guías de ahora

Pero volvamos a los Guías de montaña, porque alguno me podrá decir que lo que se aplica a los físico, a los filósofos o a los artistas no se aplica a profesiones "técnicas" como las de ser guía. A esto respondo con los nombres de alguno de los exploradores más conocidos de la historia: Christian Almer, Jakob Anderegg, Melchior Anderegg, Johann Joseph Bennen, Walter Bonatti, Alexander Burgener, Michel Croz, Tenzing Norgay, Gregorio Pérez Demaría, Gaston Rébuffat, Emile Rey, Lionel Terray, Cosimo Zappelli, Matthias Zurbriggen...y podríamos seguir listando a muchos otros occidentales, y muchos más guías locales, como por ejemplo muchos sherpas. No vamos a extendernos en hablar sobre la biografía de estas personas, pero baste decir que todos tienen al menos algo en común: fueron guías de montaña que lograron grandes hazañas, que están escritos en la historia del montañismo con mayúsculas pero que, en todos los casos, no tenían ni título ni formación formal como guías de montaña. Es decir, fueron guías de montaña por derecho propio.

Me adelanto a una nueva crítica que pudiera surgir a lo dicho hasta ahora, ya que alguno podría pensar: "de acuerdo, esos eran grandes guías en los hechos de la historia pasada, de la época dorada del montañismo o la edad de plata del alpinismo, pero actualmente con su formación técnica no podrían ser guías, porque las exigencias actuales para guiar son mayores en cuanto a las habilidades técnicas requeridas en escalada, esquí, etc.".

Volvamos entonces a los títulos de guías actuales, algunos de los cuales exigen habilidades técnicas que ninguno de los anteriores guías podría superar. Estas habilidades incluyen altos niveles de dificultad en escalada, dominio de esquí de travesía, etc. ¿Por eso son aquellas personas menos "guías" que los guías titulados actuales? ¡Rotundamente no! A nivel de los desafíos que enfrentaron y de los que superaron, la mayoría de los anteriores guías entraron en la historia con pleno derecho, y realmente dieron sentido a lo que es "ser guía" (y esto es un punto importante), ellos dieron sustancia a la "definición" de "guía" mucho antes que la existencia de los títulos como tales en el mercado de la formación profesional. Todos estos guías eran guías antes de que existieran las grandes federaciones de montaña, como por ejemplo la UIAA, creada recién en los años ´30. Eran guías mucho antes de la existencia de los grados de dificultad en escalada o de las técnicas de esquí, y (aún más importante) lo eran mucho antes de la existencia del equipo que utilizan los guías actuales para sus ascensiones. Dicho de otra forma, las exigencias físicas que tenían que enfrentar estos guías sin título formal (pero reconocidos por la historia y sus logros), y que por otro lado y en su mayoría eran a su vez exploradores, eran mucho mayores en general que las que enfrentan los guías titulados actuales. Pese a todo esto, bajo los cánones actuales, no estarían habilitados para guiar a un grupo en montaña. Paradójico, ¿no?

Más paradójico aún si se tiene en cuenta que, como acabamos de mencionar, estos guías eran principalmente exploradores, lo que significa que están a un nivel muy superior en categoría de riesgo que los guías actuales. Pensemos que un explorador se mueve por terrenos en los que no sabe a ciencia cierta qué va a encontrar. Pongamos el caso más típico como ejemplo, el de ascender una montaña por primera vez: esta ascensión por definición es siempre más peligrosa que las posteriores a la misma montaña, e independientemente de las características de la misma (baja, media o alta montaña) incluso puede ser mucho más peligrosa que ascender un ochomil por una ruta conocida (es decir, no por primera vez), y más todavía si esta montaña se encuentra (como suele suceder) asilada e incomunicada de la civilización.

Todo esto nos lleva al meollo del asunto, que podemos plantear en algunas preguntas: ¿son esas habilidades técnicas requeridas lo que realmente determina que alguien sea o pueda ser guía de montaña? ¿un guía de montaña lo es si y sólo si puede superar cierto grado de dificultad en escalada y dominar ciertas técnicas de esquí de montaña, por ejemplo? En resumen ¿qué es lo que determina que alguien sea guía?



Búsqueda rápida

Videos

Páginas web relacionadas

Foro de Andinia

Normas para la reproducción de este artículo

Otros

Artículos Directorio Tienda Foros

Exploración, naturaleza, deportes y aventura al aire libre en © Andinia.com