Consejos de cocina extrema: El mate de las cinco de la tarde

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Pablo Edronkin

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Los británicos han creado una tradición muy recomendable y que puede ser adaptada perfectamente al consumo del mate; nosotros lo hemos hecho, y lo aplicamos mientras construimos nuestro laberinto de piedras en los andes.

El mate es, como ya muchos saben, una infusión generalmente caliente, y característica de cono sur, es decir, la región más austral de Sudamérica. Los ingleses, cuestionables en muchos aspectos pero una fuerza civilizadora a lo largo y ancho del mundo, crearon durante su era victoriana una serie de tradiciones entre las cuales podemos contar al ya célebre té de las cinco de la tarde. Los ingleses hicieron algunas cosas mal, pero también llevaron a regiones míseras algunas cosas como su idioma y su folclore, y los locales de buena gana adoptaron esos usos y hábitos, como ocurre en el caso de la India. El té de las cinco de la tarde es una de esas costumbres imitadas - la mejor forma de admiración, quizás - en todo el planeta.


Los inicios de la construcción del laberinto... a las cinco de la tarde, justo a la hora del mate.
Los inicios de la construcción del laberinto... a las cinco de la tarde, justo a la hora del mate.

Cuando se está en el medio de una expedición o un viaje de aventura, hacia media tarde de cualquier día promedio ya uno siente cierto grado de cansancio y esperar hasta la hora de la cena que, por otra parte, generalmente es algo limitada, un té o café pueden resultar vigorizantes. Pero el problema con estas bebidas es que prepararlas en el medio de la nada puede resultar algo complicado mientras que en el caso del mate, incluso por el hecho de que el agua para cebarlo no necesita hervir, la cosa resulta muy simple.

Nosotros hemos adoptado la costumbre de tomar mate a las cinco de la tarde mientras realizamos algunas tareas. Por ejemplo, ya desde hace un tiempo estamos construyendo un laberinto de piedra en alguna parte del valle del Blanco (digo alguna parte porque preferimos guardar todavía en secreto su localización exacta). Esto equivale a levanta paredes de piedra o pircas por docenas, de muchos metros de extensión, acarrear material de un lado al otro, etc.


Más paredes van quedando marcadas y se establece el diseño del laberinto que dió la forma definitiva nuestra tradición del mate de las cinco de la tarde.
Más paredes van quedando marcadas y se establece el diseño del laberinto que dió la forma definitiva nuestra tradición del mate de las cinco de la tarde.

Cuando se aproxima la hora del té, o mate en nuestro caso, uno de los integrantes del grupo que trabaja en la construcción deja por un rato sus tareas y enciende una fogata, empezando a calentar agua y preparar un mate, quizás con un par de galletitas o tortas fritas para amenizar, o quizás solamente prepara la infusión. Luego, ese explorador cede dichas tareas a otro integrante, habiendo descansado, y el que lo acaba de suplantar se encarga de cebar y repartir el mate.

De esta forma la construcción del laberinto no se detiene nunca, y exactamente a las cinco de la tarde podemos disfrutar de un poco de civilización y confort primitivo en nuestro laberinto secreto, alejados de la barbarie de aquellos pobladores y lugareños que en el pasado se han encargado de saquear(ver Supervivencia urbana: Saqueos) alguna de nuestras obras en la comarca andina del paralelo cuarenta y dos.


Y luego las demás pircas son levantadas, entre mate y mate.
Y luego las demás pircas son levantadas, entre mate y mate.

Pero las acciones de los bárbaros no nos impiden a nosotros tratar de hacer las cosas bien: Hasta nos hemos construido un reloj solar en el medio del laberinto que nos permite saber cuando se acerca cada día la mágica hora del mate de las cinco de la tarde. Precisamente de eso se trata el mate de las cinco de la tarde: Es un "statement" de la lucha entre la civilización y la barbarie.


El reloj solar marcando las cinco de la tarde en el laberinto mientras apenas se levanta una pared.
El reloj solar marcando las cinco de la tarde en el laberinto mientras apenas se levanta una pared.



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