Piquetes del primer mundo, arte y vandalismo


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Federico Ferrero

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Cuando no es por reivindicaciones sociales, huelgas, o protestas antiglobalización, en Europa y otras regiones del primer mundo surgen a veces piquetes insospechados, piquetes que sólo pueden surgir en una sociedad donde el poder adquisitivo es mucho más grande que las inquietudes para usarlo de forma creativa o provechosa.

Pongamos un ejemplo bizarro pero real: estamos viajando en un tren español, y de repente pasa el empleado encargado de controlar los billetes o pasajes, pero en vez de pedirnos en ticket, lo que hace es avisarnos que nos sentemos en el lado derecho del vagón (¿?). No entendemos porqué hasta que vemos que se lo comunica al resto de los pasajeros también, y la explicación que da es "es más adelante que hay unos grafiteros que pueden tirarnos piedras".

"Grafiteros" son (como sabrán o habrán imaginado) los que pintan graffitis. Tras una breve investigación se puede llegar a la conclusión de que tras esta forma de vida o artística hay dos clases de personas, que a su vez manifiestan dos formas de encarar esta actividad: están los que lo consideran un arte, y están los que lo consideran (lisa y llanamente) una forma de vandalismo. Más adelante vamos a dar nuestra opinión sobre si es una cosa o la otra en determinado caso, pero valga por ahora como somera ilustración y ejemplo de lo que sigue.

Tras ser alertados por el revisor o guarda del tren, comprobamos que el hombre tenía razón...al menos en parte. Más adelante lo que pasa es que el tren se para por al menos 15 minutos, y se puede observar por el lado "vedado" del tren, que algunos chicos escriben con aerosol partes del tren y luego (tras sacarle fotos) salen corriendo, sonrientes, sin arrojar piedras pero haciendo gesto en su huida a los pasajeros. Para lograr esto (después nos enteramos), lo que hicieron fue prender una fogata en el medio de la vía, para parar el tren y poder pintarlo. Al ser un tren "moderno", con puertas automáticas, tienen cierto margen de tiempo para hacerlo sin que los de seguridad del tren puedan echarles el guante.

Este es, en resumen, un ejemplo de piquete primermundista. ¿En qué se diferencia de un piquete tercermundista? Principalmente, en que los que lo hacen lo hacen "por diversión" (o vandalismo), sin necesidad (léase, sin motivaciones políticas, económicas o sociales de protesta, reivindicación, etc.). En segundo lugar, que este piquete implica "exceso de dinero", en el sentido de que lo que lo hacen "invierten" en la compra de materiales "vandálicos" o "artísticos" (según se mire) como aerosoles, etc.

Lo más curioso es que no hay necesidad de hacer estas locuras para pintar gratitis, y los grafiteros que hacen de su actividad una verdadera forma de arte urbana lo saben bien: desde realizar grafitis en paredes sin dueño, hasta hacerlo tras "incursiones" en estaciones de tren donde los trenes están parados. Puede ser discutible si esto es legal o lícito, pero está claro que causa muchas menos molestias y tiene menos riesgos potenciales que prender una fogata en el medio de un bosque para parar un tren...

Siguiendo con nuestro ejemplo, en este caso los grafiteros perjudicaron (para empezar) a las personas que tenían que cumplir un horario, ya sea para ir a trabajar, o también para disfrutar de sus momentos de ocio. Tranquilamente, entre esos pasajeros, podría haber uno que fuera a un gimnasio para (por poner un caso) practicar artes marciales. Este hipotético pasajero podría también transportar un "bokken" (espada de madera que simula a una katana) para sus prácticas. Como nota al margen digamos que algunos expertos en esgrima japonesa dominan de tal forma este arte, que podrían matar a una persona incluso con esta espada de madera sin filo...

Supongamos entonces que a este artista marcial, pasajero de tren que ve interrumpido su viaje por este incidente, se le ocurre (al igual que a los grafiteros) "practicar" su arte en cualquier momento y lugar, y sin tener en consideración las molestias que pueda traer a otras personas. Si fuera así, podría perfectamente agarrar a espadazo limpio a los grafiteros, aprovechando su impertinencia. La lógica estaría, por cierto, de su parte: ¿no estaban ellos "practicando un arte" al parar el tren y hacerle perder su tiempo? ¿no estaría él haciendo lo mismo con la suya, un "arte marcial" ya que estos hacen que llegue tarde a su clase de esgrima japonesa?

Con este ejemplo vemos que los grafiteros que hacen cosas como esta, no hacen arte, sino más bien vandalismo. Muchos de ellos mismos incluso lo reivindican como tal. En el caso que ilustramos, el encendido de la fogata en el medio de la vía tenía un peligro añadido: un incendio forestal. Porque en este caso real que relatamos, dicha fogata se hizo en un tramo de vía que atravesaba un bosque, algo que está prohibido por razones obvias, y que a estos "artistas" no pareció cruzársele por la cabeza, o al menos importarle...

Finalmente vemos en qué se asemejan ambos tipos de piquetes (los "necesarios" tercermundistas y los "superfluos" primermundistas) en que ambos perjudican a otras personas, a la sociedad e incluso al medio ambiente, cuando estos no son los culpables ni los destinatarios de la protesta, vandalismo, diversión o lo que fuera según el caso. Esto pasa también en la sociedades avanzadas, la que dicen deben ser "ejemplo" para los países "subdesarrollados". Así está el mundo, qué va a ser.



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