Interestelar: un drama aristotélico de ciencia ficción dura


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Federico Ferrero

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1 - Sublime, imprescindible.
2 - Hay que verla, sorprende.
3 - Hay que verla.
4 - Ni fú ni fá, usted decide.
5 - Véala si no tiene algo mejor que hacer.
6 - No hay que verla.
7 - Decadente, patética.

No es muy común ver una película de lo que se llama "hard science fiction" o ciencia ficción "dura". Este tipo de ciencia ficción se basa en hechos físicos y conocimientos científicos actuales y comprobados para desarrollar su universo ficticio y, por lo tanto, suele dar la sensación de ser más realista, aunque no necesariamente (desde el punto de vista del espectáculo) más atrayente o divertida. ¿Qué tiene que ver Aristóteles con todo esto? Bueno, siga leyendo ;-)


Trailer de Interstellar (Interestelar).

Por supuesto, en cierto punto, la especulación es inevitable en ciencia ficción, por algo es un subgénero de un género mucho más amplio llamado "ficción especulativa". Sin embargo, al margen de la especulación de toda ficción, la ciencia ficción dura no obvia ni pasa por alto las realidades físicas conocidas para lograr su objetivo. Dicho de otra forma: es un tipo de ciencia ficción más lejana de la fantasía, donde toda divagación imaginativa es válida, y más delimitada por la realidad (más o menos) conocida.

En ese sentido, la película dirigida por Nolan (y escrita en colaboración con su hermano Jonathan) es un drama bastante realista que suple los huecos de lo desconocido con especulaciones a las que apuntan o intuyen los estudios físicos actuales: la posibilidad de viajes interestelates a través de agujeros de gusano, la forma y comportamiento de los agujeros negros y horizontes de eventos, la dinámica de los viajes espaciales y la física del tiempo y el espacio, la criogenación asistida, la posibilidad de catástrofes en la Tierra, etc..

Pero como dije, Interstellar es un drama. Con unos toques de acción, pero un drama al fin. En este caso en particular, los ingredientes del drama son la exploración de las reacciones humanas ante los viajes espaciales, del transcurso relativista del tiempo y su efecto en la personas que viajan y en las que se quedan cuando estas crecen en tiempos diferentes y casi sin contacto entre sí (por las distancias y las dificultades de comunicación). En definitiva, sobre la vida y la muerte, condimentado con los ineludibles aspectos de las relaciones humanas que orbitan (nunca mejor dicho) algo llamado "amor".

La palabra y el concepto "amor" no lo utilizo livianamente o en vano, como suele hacerse, ya que tampoco lo trata así la película, sino que lo eleva (sutilmente) a un plano filosófico. Y aquí es donde quiero incorporar a Aristóteles, supieran o no los hermanos Nolan de su influencia en su trama desde los confines de la historia de la filosofía griega antigua.

Recomiendo (sin revelar en adelante ningún aspecto argumental de la película) que tengan en cuenta, una vez la vean (o si ya la vieron) el concepto del "primer motor inmóvil" creado por Aristóteles.

El motor inmóvil sería aquella entidad filosófica, metafísica y eterna, fuente de tomo movimiento, ya que si todo para moverse necesita de un impulso proporcionado por otra cosa, debe haber (pensó el genio griego) un ente teleológico principio y motivación efectiva del movimiento de todo lo demás, pero sin moverse él para ello. Este sería dicho "motor" que, al ser inmóvil, sería inmutable, inmortal y, por ende, sería lo que muchos, antes y después, llamarían "dios".

Sin embargo, lo importante aquí es que el motor inmóvil mueve como primera causa debido a la inspiración o el deseo. O, más ampliamente, mueve por amor. Porque, ¿qué otra cosa puede mover sin ser movido? Uno se mueve hacia lo que quiere sin que el ser querido deba siquiera accionar físicamente para ello.

Dicho esto, sepa que si usted busca acción o aventura, al estilo de la Guerra de las Galaxias, no las encontrará en esta película. Puede que incluso se aburra, si además no le interesan o no conoce conceptos físicos básicos relacionados con la física espacio-temporal, que podrían hacer que no entendiera del todo la lógica del guión (aunque sea impecable, físicamente hablando, hasta lo que se conoce). Una película para la reflexión y el sentimiento, para volar de forma realista a otros mundos, sin extraterrestres y con astronautas de verdad.

Muchos habrán criticado a la película por esto, pero deberían criticar más bien lo que esperan de ella como producto del espectáculo banal, en mi opinión. Es decir, usted no puede criticar a un filósofo por no ser un payaso... esta película no está pensada para ser de aventuras y, por lo tanto, no se la puede criticar por eso. Tampoco se puede decir que la teoría de la relatividad es mala porque la entienden solo un puñado de personas sobre la tierra... así que si usted no entiende la película no la critique por eso; no todos los films son "aptos para todo público" en sentido amplio, lo cual no significa que sean malos. De hecho, puede volver a verla y reflexionar, o hablar con otras personas que la hayan visto antes y después... y ahí quizás la considere de otra forma. Algunos críticos, claro, no se permiten esos lujos antes de vomitar sus opiniones a los cuatro vientos...

En todo caso hay que criticar, como siempre, a la industria del marketing y los benditos trailers, que no intentan vender algo por lo que es, sino por lo que la mayoría de la gente espera que sea. Es decir, vender para el tonto, por el paquete, para que se coma la golosina por lo que atrae, por el envoltorio, no por el contenido real... pero el azúcar es tóxica, y quizás un feo pescado sea saludable por muy feo que sea. Es la trampa en que cae la mayoría siempre, yen la que no deberían caer los críticos. Pero, en fin, hay críticos que también son inevitablemente parte del sistema e informan directamente para el consumidor de cuentas de colores.

Desde el punto de vista técnico, merece una mención especial la buena banda sonora, que realza la expresividad sentimental de muchas partes del film, haciéndose indivisible de la película como un todo.

Concluyendo, sin duda creo que la película de Nolan merece ser vista, más todavía por todo serio amante y conocedor de la ciencia ficción literaria y fílmica. Merece ser vista, principalmente porque, valiéndose de un viaje, intenta trazar esos lazos indemostrables que cruzan y unen lo espiritual (el amor de un padre y una hija) con lo físico (el tiempo y el espacio) siguiendo, quizás sin saberlo, el camino de los antiguos filósofos griegos. Intenta atravesar ese puente que los humanos todavía no sabemos cómo cruzar con certeza, sin caer en dogmatismos o simples creencias sin fundamento. Ese puente que seguramente muchos, como individuos, cruzamos igualmente más de una vez pero, la mayoría de las veces, sin ser conscientes de ello y sin poder reproducir dicho experimento personal. Ese puente que en la película es (y quizás también en la realidad sea) el amor. No el amor ñoño o comercial, sino el amor como una conexión entre lo material y lo inmaterial, entre la vida y la muerte, entre el tiempo y el espacio.

Ficha técnica de la película

Título original: Interstellar.
Año: 2014.
Duración: 2 hroas 48 minutos.
Director: Christopher Nolan
Protagonistas: Matthew McConaughey, Anne Hathaway, Jessica Chastain, Bill Irwin, Ellen Burstyn, Michael Caine.
Música: Hans Zimmer, Thomas Bergersen.



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