Vox populi, Face populi


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Federico Ferrero

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¿A qué se debe el éxito de las redes sociales como Facebook, Tuenti o Twiter? Las redes sociales dan la posibilidad de expresar (a veces con cierto anonimato, pese a las exigencias de registro) los sentimientos y estados de ánimo casi en tiempo real, tanto a amigos como, directa o indirectamente, también a desconocidos. Esto tiene muchas implicaciones, buenas y malas, siempre según quién y cómo use las redes sociales.

Porque lo cierto es que no todos los que están en la lista de "amigos" o son "Amigos" con mayúsculas, amigos reales, y después de haberlos agregados a sus contactos algunos olvidan el hecho de que están hablando de su vida privada ante personas que casi no conocen...puede ser esto un riesgo para la seguridad personal o no, pero lo cierto es que lo que lo hace posible en las redes sociales es un ingrediente clave: la falta de vergüenza.

Al parece la mayoría de la gente descubre en Facebook que la mayoría hace o cree la mayoría de las cosas que él mismo cree o hace. Dicho de otra forma, que no somos tan individuales como creemos...al menos si estamos dentro de la mencionada mayoría (o en uno de sus infinitos subgrupos). Esto se comprueba con la cantidad de grupos que pululan con nombres del tipo "Yo también soy de los que..." o "Las señoras que..." o "A mi también me gusta..." que se pueblan de miles de usuarios que se creían con manías exclusivas, y descubre que resultan ser costumbres sociales derivadas de usar o lidiar con los mismos objetos, situaciones o personas. Esto incluye, por supuesto, muchas formas de diversión, de encontrar nuevos contactos con gente que tiene gustos parecidos, de reunirse en la práctica de verdaderos juegos sociales que entretienen.

Pero principalmente sucede que comunicarse electrónicamente tiene la "ventaja" o la particularidad de ser apto incluso para gente tímida. La posibilidad de no mostrar la imagen propia o la edición fotográfica hacen maravillas, y permiten que gente que nunca se relacionaría de forma tan suelta "face to face" lo realice "screen to screen", o "Facebook to Facebook".

Igual que sucede en el chat (sobre todo mientras no hay una cámara de video de por medio), las redes sociales dan la posibilidad de mentir con menos miramientos y dificultades, porque está claro que es mucho más simple mentir escribiendo que falsear los gestos involuntarios que demostraríamos si intentáramos mentir "cara a cara". Así, muchas veces en las redes sociales todos son iguales no porque lo sean, sino porque lo parecen. O a veces porque quieren ser iguales, porque se crean una personalidad "estándar" de las que disfrutan al margen de sus penosas particularidades reales que no desean mostrar en público. Triste pero cierto.

Hay otro evidente atractivo todavía en las redes sociales, porque donde hay mayorías también hay un potencial fuente de consumidores. Dicho de otra forma, las redes sociales son un fenomenal negocio. Las empresas buscan promocionarse sobre todo en aquella que, como Facebook, pasaron de ser orientadas a estudiantes a ser abiertas a todo público. Una gran cantidad de gente de la cual se pueden obtener tanto beneficios directos con las ventas, como beneficios indirectos al recabar información estadísticas sobre sus gustos y hábitos, y por tanto saber qué y cómo hacer que haya más posibilidad de que compren en el futuro. Un negocio redondo.

Pero existe incluso otra razón por la que las redes sociales interesan, en este caso a los gobiernos, y es el control de la población. Algunos lo llaman "por motivos de seguridad". Al margen de los rumores que corren sobre la participación de la CIA en Facebook, es innegable que periódicamente escuchamos que se ubicó a tal o cual maleante o terrorista por lo que decía en una red social o por la conexión que mantenía con su teléfono móvil a internet, etc.. Ni siquiera hace falta que una agencia gubernamental de seguridad tenga un acceso distinto a las redes del que tenemos nosotros, simplemente hace falta que lean con atención lo que pone la gente para saber lo que les gusta, lo que hacen o lo que van a hacer, porque muchos lo relatan incluso paso a paso.

Eso sí, está claro que cualquier malechor que se precie no cometerá la estupidez de conectarse a internet o hablar por una red social para tentar a los servicios de seguridad, pero quizás si se aproveche de ellas para cometer sus fechorías. Así, la supuesta utilización o intromisión en la privacidad de las personas "por motivos de seguridad", queda bastante desacreditada.

Por supuesto, donde hay mayorías también hay minorías, donde hay moda hay rebeldía. Y así, igual que una mayoría de los que tienen acceso a internet (que son por ahora una minoría, hay que decirlo) acceden a las redes sociales, una minoría les rehuye, incluso las defenestra o las odia públicamente. Y, claro está, están en todo su derecho, porque no todos podemos hacer lo que hacen todos por los mismos motivos...¿sino dónde quedaría nuestra supuesta libertad individual?

En cualquier caso, no nos olvidemos de que, a veces (solo a veces) los malvados también son nuestros propios representantes o teóricos benefactores. Por eso tengamos cuidado con lo que decimos en internet, ya que sin lugar a dudas tarde o temprano será "Vox populi y Face populi".



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