Estándares demasiado elevados

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Pablo Edronkin

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Adoptar un estándar no significa solamente distribuir el mismo tipo de equipo a todos los miembros de una expedición al Monte Trango o al Nanga Parbat; significa también que cada explorador o miembro de la expedición debe conocer el equipo, y eso significa convencionalismo.

Por supuesto, ese convencionalismo será relativo al mundillo propio de quienes adoptan el nuevo estándar, y ello es obvio: A una expedición de esa naturaleza no se puede llevar a montañistas de poca experiencia, y aún entre los veteranos es imprescindible que todos estén adecuadamente familiarizados con esos estándares. Un estándar para - digamos - un astronauta y un piloto puede ser el mismo aunque lo vena de forma ligeramente diferente, pero lo que es estándar, convencional, para algunos no necesariamente los será para otros: Si ponemos a dos pilotos a hablar sobre las diferencias entre un VOR y un VORTAC en la cena de una boda, probablemente ellos se entretendrán, pero el resto de la gente estará muy aburrida escuchando una disertación sobre algo que no necesariamente les interesa y mucho menos pueden entender.

Por eso, la primera regla de todo proceso de estandarización es asegurarse positivamente de que el nuevo estándar es entendido y entendible para aquellos a quienes la cuestión va dirigida.

Es más: El líder de cualquier organización que adopta un nuevo estándar no solamente debe asegurarse de que sus subordinados estén entrenados en el uso del nuevo equipo, sino de que el use de éste no contradiga a los hábitos y costumbres contraídos con el equipo anterior, y si detecta algo así, deberá asegurarse de que un entrenamiento intensivo y prolongado provoque la adquisición de los nuevos hábitos y costumbres necesarias. Si usted como líder de esa expedición a la montaña lleva mosquetones nuevos, con un sistema de aseguramiento novedoso y que opera de forma diferente a los que utilizó con anterioridad, debe entrenar y hacer que los demás exploradores se entrenen con el nuevo equipo mucho antes de la partida, pues una pared de roca no es el mejor lugar para darse cuenta de cosas como que alguien no aseguró el mosquetón que une el arnés con el ocho de rappel de un usuario cuando creía que lo había hecho por exceso de familiaridad con otro tipo de mosquetones.

Cuando esto sucede, o cuando se adopta un nuevo estándar que resulta muy difícil de comprender para los que lo deben implementar, debemos hablar de un estándar demasiado elevado para la organización, y esta condición puede ser temporaria o permanente para esos individuos. Para la organización todo estándar demasiado elevado es provisorio, pero para el personal existente la cuestión puede resultar demasiado compleja de forma terminal y esto debe tenerse en cuenta de forma realista antes de intentar adoptar cualquier estándar e invertir mucho dinero en ello. Basta pensar que la marina inglesa, por ejemplo, en su tiempo tuvo veleros como los que llevaron al Capitán Cook y sus expedicionarios por el pacífico, y que hoy posee submarinos nucleares; ambos tipos de embarcación fueron estándar para la misma organización, pero no se le podría pedir al hábil capitán Cook de hace siglos atrás que dirija un submarino nuclear porque sencillamente no estaría en condiciones de hacerlo, nunca.



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