¿Por qué construir un simulador espacial?

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Pablo Edronkin

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La simulación de vuelo es ya tanto un hobby como una ciencia; lo que hace décadas empezó como un medio para entrenar pilotos se ha convertido hoy en día en todo un pasatiempo y así como ha surgido la escalada en palestra en contraposición a la escalada en roca para convertirse en un afición y un deporte en sí mismo, la aviación simulada es mucho más que jugar en una PC.

No todos los procesos de simulación de vuelo son iguales y el grado de realismo varía, pero cuando se complementa al software de simulación con un hardware adecuado, que imite las condiciones reales de una cabina, el efecto es impresionante, y tanto que yo ya he sido uno de los dos constructores de un simulador de vuelo real, basado en una cabina real de un avión accidentado, en la cual hemos logrado imitar todos los sistemas reales de una aeronave con calidad suficiente como para entrenar a pilotos auténticos.

Pero ese simulador está siendo utilizado para entrenar pilotos y siendo yo un adepto a este tipo de cosas y necesitando también entrenarme para mantener la dexteridad en mi propio avión, decidí construirme un simulador más, para mi propia casa, y así es como surgió Nerkabtu.

El simulador MLF, que representa un Beechcraft B350 es bastante completo y por supuesto, no quería hacer algo igual porque no sería entretenido repetir las cosas y también porque para volar un King Air ya tengo el simulador anterior. Tenía que ser algo diferente, que me posibilitara la práctica con aeronaves de tren convencional y como utilizo frecuentemente el simulador de vuelo espacial Orbiter además del clásico MSFS, también busqué cubrir este lado.

Con el correr del tiempo me fui inclinando más hacia un diseño orientado más bien hacia la simulación espacial, dejando a nivel secundario la simulación en el MSFS. La razón principal es que el vuelo espacial representa un desafío mayor que en la atmósfera terrestre, con lo cual la simulación en sí resulta más interesante, y también porque partiendo de algo totalmente novedoso tendría una mayor libertad para diseñar una cabina y los sistemas a mi modo. Eso resulta también en un significativo ahorro de dinero.

A través de este texto espero poder relatar la construcción de Nerkabtu, mi propio simulador espacial; en rigor de verdad ya he iniciado el trabajo de construcción hace algunas semanas, y el planeamiento ya hace más de un año, pero el hecho de haber decidido plasmar todo esto en un artículo aún un tiempo después no quita en nada el hecho de que lo que estoy haciendo pueda servirle a algún otro entusiasta de la simulación de vuelo.

El término "Nerkabtu" es muy poco conocido aún entre los especialistas. Prácticamente no hay mención sobre él en Internet o en la bibliografía especializada, pero su invención y desarrollo ha jugado un papel fundamental en la historia de la tecnología humana, pues el nerkabtu fue la primera carroza cor ruedas no macizas que se construyó en la historia. La palabra es de origen acadio y se refiere a las antiguas carrozas de guerra que en su momento – hace varios miles de años- constituían una tecnología de punta.

Los nerkabtus eran sumamente costosos. Pues confeccionar las ruedas de rayos no era nada fácil y supuestamente se trataba de un desarrollo surgido de una necesidad de personas que no sabían donde terminaría todo. Los pueblos de Medio Oriente que se transformaron en la cuna de la civilización no tenían madera pues allí no había bosques. Por lo tanto, no podían construir ruedas macisas de madera como ya eran comunes y tuvieron que innovar. No sospecharon que con su invento, lograrían construir vehículos mucho más livianos que las pesadas carretas propias de la edad del bronce; los líderes de esas naciones pronto se dieron cuenta de que en sus manos tenían una importante ventaja comparativa en lo militar, y las carrozas se transformaron en algo así como los aviones de combate de la actualidad.

El desarrollo de esas carrozas es incluso anterior al de la equitación; es decir, la gente empezó a moverse en estos vehículos antes de incluso aprender a montar a caballo. Lo esencial del nerkabtu es que le permitió a los seres humanos poder desplazarse más rápido que con su propio paso, por primera vez en la historia. Cada auto, avión e incluso nave espacial desciende en cierta manera de la ya casi olvidada carroza acadia, y me pareció que el nombre que la describe era de lo más apropiado para la construcción de un simulador destinado no solamente al entretenimiento sino a experimentar con algunas cosas extrañas relativas a lo que se desprende del post relativismo cosmológico.

Todo el dinero del mundo no compra el mejor simulador

Hay una diferencia muy grande entre ir armando uno mismo, poco a poco, o poder hacerlo de forma rápida, gracias al dinero.

Construir un simulador lleva tiempo y significa una inversión significativa de dinero; en cierta medida una cosa depende de la otra, tanto como en el caso de cualquier pasatiempo: con dinero es posible comprar las cosas hechas o al menos, todas las piezas y materiales necesarios para hacer las cosas de una sola vez, rápidamente. Si uno quiere, por otra parte, construir todos los elementos pro su cuenta o tiene un presupuesto acotado, la construcción resulta más lenta. Es decir, se ahorra tiempo o dinero, pero la diferencia en realidad es mayor.

¿Qué es lo que nos puede dar el dinero en esta materia? Rapidez, la posibilidad de tener todo armado y funcionando en un par de horas; pero no nos va a dar flexibilidad ni entendimiento. Es decir, quien opta por adquirir un simulador terminado o prefabricado tendrá algo listo para usar en un par de horas y que no le va a causar demasiados problemas, al menos al principio. Pero más adelante dependerá del fabricante de los componentes, el cual, si sale del negocio, le dejará huérfano, y al no comprender bien las entrañas del simulador, le resultará difícil hacer sustituciones o ampliaciones.

Los componentes de un simulador pueden fallar; tal vez sea una placa, un cable, un actuador, etc. pero en algún momento algo tendrá que ser reparado, reemplazado por un recambio, o sustituido por un componente completamente diferente pero que cumpla una función similar, dependiendo si los repuestos se consiguen en el mercado o no.

En estos casos, si usted ha construido su propio simulador, el tema le puede resultar inconveniente pero ciertamente que le será posible hacer el cambio; pero si usted ha adquirido un simulador prefabricado, no necesariamente sucederá lo mismo, y si repentinamente es usted el que deberá hacer el trabajo de reparación y no alguien del servicio técnico del fabricante, usted se encontrará en una situación mucho peor que la del propietario que además ha sido el constructor.

Y como salvo excepciones, los fabricantes de simuladores son pequeñas empresas, lo más probable es que a la larga salgan del mercado, por lo que resulta casi axiomático que la adquisición de un simulador prefabricado para uso personal representará problemas en el futuro.

Lo modular y artesanal termina siendo más barato

Una de las cosas más delicadas en la construcción de una cabina de simulador es el manejo presupuestario. Los simuladores de vuelo construidos por uno mismo no suelen ser muy baratos pero aún así es posible abaratar costos de forma significativo con solamente pensar dos veces cada cosa antes de ponerla en práctica.

Fundamentalmente hay cuatro formas de ahorrar dinero en la construcción de un simulador de vuelo:

Construir la mayor parte de los componentes uno mismo en vez de comprarlos: Esto va a depender mucho de la rapidez con que se desee construir la cabina y por regla general, cuanto más rápido se quiera tenerla funcionando, mayor deberá ser la proporción de componentes adquiridos con los que se deberá contar. En un extremo podemos encontrar a los kits prefabricados y a las cabinas llave en mano. Suelen ser buenas pero poco adaptables y muy costosas. La construcción propia de componentes reduce los costos cuando menos a la tercera parte pero dependerá en buena medida de la habilidad, experiencia manejando herramientas y conocimientos personales.

Diseñar y construir el simulador de forma tal que el mantenimiento futuro quede simplificado: Si usted planea conservar su simulador por cierto tiempo lo más probable es que tendrá que hacer actualizaciones y refacciones de vez en cuando. Por ejemplo, si decide actualizar la versión de su software o la placa de video, tiene que estar razonablemente seguro de que emprender semejante proyecto no signifique un dolor de cabeza. Si el diseño de su cabina no es modular, si el acceso a los componentes no es sencillo, hacer cualquiera de estas modificaciones puede implicar una serie de costos adicionales, como tener que reemplazar paneles o muchas horas de trabajo. Todos los componentes deben ser fácilmente accesibles e intercambiables sin que otros se vean alterados o perjudicados.

Estandarice donde pueda: Utilíce la menor variedad posible de componentes diferentes. En vez de adquirir tornillos de muchos tipos diferentes, trate de utilizar pocos. Dos o tres tamaños y tipos diferentes serán más que suficientes en la mayoría de los casos. Corte y prepare las vigas, barras, placas, etc. del simulador de manera que sean compatibles e intercambiables entre sí. Esto le ahorrará complicaciones y tiempo de trabajo.

En el caso de los componentes adquiridos, quédese con los genéricos: En el mercado hay una variedad de elementos tales como las placas especializadas para manejar los periféricos que conformarán el simulador. Es posible utilizar desde un joystick canibalizado hasta una placa de alta performance diseñada para optimizar específicamente el funcionamiento de potenciómetros, actuadores etc. en el contexto del software que piensa utilizar. Mi consejo es que no adquiera cosas demasiado especializadas porque si el fabricante sale del mercado, usted se quedará sin repuestos posibles, y el reemplazo de este tipo de tarjetas especializadas es una de las cosas más complicadas que se puede encarar en materia de reparación de un simulador. Por esta razón yo he optado para Nerkabtu por utilizar las placas provistas por Opencockpits.com, dado que ellos no solamente las comercializan terminadas y a un buen precio, sino porque pone a disposición del usuario las especificaciones de diseño y construcción de las mismas, de modo que las probabilidades de quedarse sin una placa compatible en el futuro se reducen enormemente.

Utilizando lo que se tiene en casa

Como mencioné anteriormente, la construcción de un home cockpit o cabina propia de un simulador es un emprendimiento costoso, pero es posible minimizar los costos y reducirlos de forma significativa con un poco de ingenio.

Y una de las cosas quizás menos evidentes pero más efectivas consiste en utilizar lo que tenemos en casa antes de ir a comprar cualquier otra cosa. Por ejemplo, si en nuestro garaje o sótano tenemos una buena cantidad de clavos y tornillos, es recomendable empezar por utilizarlos antes de ir a comprar nuevos. Incluso es posible utilizar esos tamaños y medidas como un estándar posterior.

De hecho y como regla general, desde hace muchos años yo vengo utilizando siempre los mismos tipos de tuercas, tornillos, clavos, etc. en toda clase de proyectos. Así que si una docena de esos adminículos me sobra tras finalizar un proyecto, sé que los voy a poder empelar como repuestos o piezas de recambio, o bien como partes de un nuevo proyecto. En el caso de este nuevo simulador, estoy utilizando por ejemplo tornillos del mismo tipo que empleé para construir unas tablas de esquí, un robot y los fusiles Nanotyrannus.

Para construir diversos elementos del simulador se puede recurrir a tablas de madera, chapas de metal o plástico, etc. de las que podemos tener en casa y ya no utilizar por cualquier razón. Y también es posible recurrir a los rezagos o desperdicios de nuestros vecinos – se les puede preguntar qué es lo que tienen que ya no les sirva. Esto puede parecer un poco tacaño pero en la práctica se traduce en grandes ahorros: La construcción de los pedales de mi simulador solamente demandó la adquisición de los potenciómetros e interruptores necesarios por una suma equivalente a seis euros en total, y veinticuatro de la tarjeta de hardware que sirve también para la palanca de mandos. El resto de los materiales, incluyendo madera, tornillos, piezas de metal, adhesivos y pintura los obtuve de mi propio garaje. El costo total de esta pedalera fue de seis euros por los sensores y – promediando – doce por la tarjeta, comparado con los cien que cuesta una en el mercado, sin contar los gastos de envío. Si revolver en la basura le parece indigno de su persona, quizás prefiera comprar una pedalera por una suma que oscila entre cien y los dos mil euros: usted dirá.

El frente interno

En los conflictos y guerras los países deben preocuparse pro tres aspectos fundamentales; La lucha en sí contra el adversario, las relaciones diplomáticas con los países no beligerantes, y el estado de cosas dentro del país propio en relación a su gente. A esto se le llama "frente interno" y es tan importante como la batalla en sí. Para el constructor de un simulador de vuelo, lo que pasa en cas es tan importante como para un país en guerra.

Usted está construyendo un simulador de vuelo en su casa o está planeando hacerlo ¿verdad? Eso lleva tiempo, dinero, espacio y dedicación. La construcción de una cabina de simulador es la clase de tema que a los entusiastas nos agrada comentar todo el tiempo, y fácilmente podemos convertir a este asunto en el tópico de charla de cualquier cena. Pero también es la clase de actividad que posee todos los ribetes necesarios para crear conflictos potenciales en casa.

Inevitablemente, lo que diga su esposa, esposo o pareja, sus hijos o la gente con la que usted viva, lo que piensen y opinen acerca de su proyecto va a tener influencia en el resultado final del mismo. Además, el uso de recursos, el ruido y hasta el polvo que constituyen las secuelas típicas de los trabajos de esta naturaleza pueden tener consecuencias buenas y mala.

La falta de espacio es uno de los principales problemas que enfrenta cualquier hobbista que intenta construir algo relacionado con su pasatiempo, y las cabinas de simulación de vuelo no son una excepción.

En mi caso particular yo nunca tuve problemas de espacio; siempre me ha sobrado superficie libre para mis hobbies o pasatiempos pues vivo literalmente en una mansión, así que construir un simulador del tamaño de una cabina real no es un problema en este sentido. En materia del simulador Nerkabtu, tengo ya asignada una habitación íntegra a este proyecto. Esa habitación se encuentra en una estructura que antes era la caballeriza y cochera ara quienes construyeron esta estancia en 1870, luego se transformó en una vivienda para los cuidadores y más recientemente, y desde mi infancia, en mi laboratorio personal. Allí tengo dos habitaciones, una cocina y un toilette. La razón para elegir ese lugar pese a que tengo otras habitaciones disponibles es que como las sesiones de simulación tienden siempre a prolongarse, en aquel sitio hay razonables instalaciones de confort y puedo hacer lo que quiera incluso durante la madrugada, así que Nerkabtu va a ser un simulador al estilo del Petit Trianon.

Pero para muchos aficionados a este tipo de cosas el espacio puede ser tan limitado que el simulador tendrá que reducirse necesariamente a poco más que el espacio ya empleado por su PC y la silla en la que se sientan para usarla. No por nada las computadoras portátiles o notebooks se han popularizado tanto.

Para evitar conflictos en casa con los demás habitantes, lo más aconsejable es no pretender tomar espacio común para un proyecto semejante si es que los demás no comparten fervientemente la idea. Se debe utilizar algún espacio que no tenga utilización, construir una nueva habitación, limpiar o reordenar una existente sin afectar a los demás, o bien utilizar el espacio que uno ya tiene de alguna forma más o menos informal, asignado a estas cosas.

Una regla general que hay que considerar a la hora de armar un simulador de cabina es que debe resultar posible extraerlo de donde esté para trasladarlo a cualquier parte, si es necesario. Difícilmente un simulador quepa a través de la puerta normal de cualquier habitación y por lo tanto, en su diseño debe contemplarse la posibilidad de construirlo en módulos separados que puedan ensamblarse y desarmarse con facilidad.

También debe tenerse en cuenta la necesidad de limpiar el sitio donde se coloque el simulador; es aconsejable colocarlo sobre un chasis con ruedas pequeñas que permitan alguna clase de desplazamiento y no simplemente hacer que el simulador se apoye en el suelo. Cuando construí con mi amigo Willy Cooke el simulador LV-MLF, utilizamos una cabina real de un avión Cessna 310 al que le colocamos cinco ruedas en el frente, y sobre las raíces de los largueros de ala. El simulador completo tiene el tamaño de un auto pequeño y pesa alrededor de cuatrocientos kilogramos. Si no le hubiéramos colocado las ruedas, resultaría casi imposible trasladarlo de un lugar a otro.

Pero por sobre todas las cosas, tenga en cuenta la opinión de quienes conviven con usted a la hora de colocar semejante artefacto en el interior de su casa. No solamente le podrán aportar alguna idea, sino que – sobre todo en las primera etapas de la construcción del simulador – deberá quizás convencer a su familia de lo que hace porque para ellos la cosa se traducirá simplemente y desde su punto de vista, en que repentinamente van a tener en le medio de la casa algo tan grande, polvoriento y útil como un sarcófago egipcio. Los proyectos exóticos suelen ser vistos con desconfianza, y esa es la madre de los problemas futuros. Si usted logra superar el escepticismo y la desconfianza.

Cómo hacer que un proyecto sea bien recibido en casa

Estas son algunas sugerencias para hacer que un proyecto individual sea bien recibido en casa:

Si tiene hijos o nietos, gane el apoyo de ellos.

Hágalo lo más económico que sea posible.

Elabore un presupuesto y aténgase a él. Si detestamos a los políticos por gastar más de la cuenta ¿qué cree que puede pasar en su casa?

Haga que la familia gane algo con el proyecto. Nadie se queja si termina estando mejor.

No presione para llevarlo a cabo. No empiece con las tareas grandes sin haber ganado primero el convencimiento de los demás.

No ensucie la casa.

No aparezca con cuestiones presupuestarias sorpresivas del tipo "Necesito dos mil euros de más..." cuando las cuentas están ajustadas. A no ser que su esposa sea de la clase de persona que dice "Ayer ví una cartera de Vuitton y un reloj de Cartier y me gustaron tanto que gasté treinta mil euros, pero era una oferta..." eso va a resultar irritante y puede causar una discusión.

No empiece un proyecto dando pro sentado que a los demás miembros de su familia les va a entusiasmar simplemente porque a usted le entusiasma, o que les va a interesar de la misma manera que a usted.

No sea egoísta: Permita a su esposa e hijos que desarrollen sus proyectos personales también. Si usted no les deja hacer lo que ellos desean ¿por qué tendrían que sentir empatía con lo que usted hace?

No comprometa las finanzas de su familia con sus proyectos e ideas.

Si usted pasa más tiempo con su pasatiempo o hobby que con su familia, deténgase. No es así como deben ser las cosas.

Antes de iniciar un nuevo proyecto termine con los que ha dejado pendientes.

No se meta en proyectos de gran magnitud en áreas de las que no conoce nada o muy poco; empiece paso a paso, con desarrollos más bien modestos.

Nunca olvide que los aspectos estéticos también cuentan. Salvo para su creador, los armatostes no suelen quedar bien en ningún salón o frente de una casa.

No haga ruido de noche: Los hobbistas por lo general trabajan en sus cosas de noche, cuando tienen algo de tiempo libre. Es importante que se asegure de que sus herramientas, los golpes de su martillo y esas cosas no molesten a su gente ni a sus vecinos.

Siempre limpie después de trabajar. Además de ser esto una buena costumbre, el polvo suele ser una de las principales excusas utilizadas en contra de cualquier pasatiempo por las esposas celosas.



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